Filodendro: descubre esta fantástica planta de interior




Cultivo de plantas filodendro

En el mundo de las plantas de interior, tenemos un gran catálogo para elegir donde podemos encontrar especies de fácil cuidado y con pocas necesidades. Cuando buscamos una alternativa sencilla, con voluminosas hojas y que ocupe un buen espacio que necesitamos cubrir, el género filodendro (Phylodendron) engloba un gran catálogo de plantas que podemos cultivar como planta de interior.

Todas estas plantas tienen su origen en zonas húmedas como América Central o América del Sur, especialmente en entornos húmedos como pantanos o selvas tropicales. Dentro de este género encontramos hasta 120 especies de gran importancia botánica, pero a nivel de cultivo de interior, solo destacan unas cuantas.

En este artículo queremos contarte cuáles son las principales características del cultivo de filodendro como planta de interior, con consejos sobre su cuidado y algunos tips adicionales.

Características del filodendro

Filodendro pertenece a un género de plantas muy variado (fanerógamas Araceae) y con más de 700 especies descritas. A partir de ahí, entrando en una menor clasificación, encontramos 120 especies parecidas de herbáceas y arbustos de crecimiento rápido y adaptadas a entornos húmedos y tropicales.

Con el paso de los años, se han podido adaptar, con unos pequeños cuidados, a especies de cultivo en interior, donde se mantienen unas temperaturas agradables durante todo el año, pero con una humedad bastante menor. Algunas de estas especies llegan a ser trepadoras, pero en general, hablamos de troncos largos, hojas muy grandes y de color verde vivo.

Una especie muy conocida para interior es la que se conoce como Filodendron (Philodendron bipinnatifidum), una planta que visualmente se parece mucho a la conocida como costilla de Adán. La gran diferencia es que, el filodendron, en condiciones atractivas y con un buen recipiente, puede crecer varios metros de altura. De hecho, el principal control sobre el crecimiento como planta de interior se hace con el tamaño de la maceta y el desarrollo de sus raíces.

Variedades de filodendro

  • Philodendron scandens: especie trepadora conocida como «filodendro trepador», que produce muchas hojas con forma de corazón y que también se puede cultivar en macetas colgantes.
  • Philodendron cordatum: este filodendro presenta un tamaño menor y su cultivo es bastante habitual en macetas, desarrollando muchas hojas con forma de corazón, siendo habitual cultivarla en maceteros colgantes.
  • Philodendron appendiculatum: se conoce tradicionalmente como güembé, una especie herbácea y arbustiva de hojas grandes y pecioladas.
  • Philodendron bipinnatifidum: su forma es parecida a Monstera deliciosa (costilla de Adán), pero en buenas
  • Philodendron lacerum: planta trepadora con hojas muy grandes y dentadas, parecida a P. bipinnatifidum pero más alargadas. Crece en entornos con mucha humedad ambiental.
  • Philodendron tweedianum: especie selvática de hojas grandes, con forma de corazón y sin dentar, que habita selvas tropicales y en condiciones de alta humedad.
  • Philodendron undulatum: presenta hojas dentadas y crece en zonas selváticas de América del Sur. Sus hojas son muy grandes y pueden superar los 80 cm de longitud.
  • Philodendron xanadu: se puede cultivar en macetas, con un aspecto muy llamativo y mucha producción de hojas dentadas de menor tamaño que variedades anteriores.
Diferentes especies de filodendro

Podemos encontrar más de 120 especies de filodendro distintas

Principales cuidados de los filodendros

Para las especies de filodendros cultivadas en interior, las condiciones de mantenimiento, necesidades de luz, temperatura y agua son prácticamente las mismas. Aunque iremos desarrollando punto por punto, las prioridades de este género de plantas son garantizar una humedad relativa con pulverizaciones, riegos moderados y sustratos muy fértiles para el correcto desarrollo de sus raíces.

Dónde ubicar en casa

Para buscar la mejor ubicación posible, tenemos que encontrar un punto estratégico donde haya muy buena iluminación pero sin Sol directo, ya que sus hojas pueden dañarse.

Como la humedad relativa del ambiente de nuestra casa no es tan fácil de controlar, podemos ponerle remedio realizando 1 o 2 pulverizaciones a la semana, especialmente en verano, para aumentar la humedad relativa en la zona foliar del filodendro.

A nivel de temperaturas, no vamos a tener ningún problema si la cuidamos como planta de interior. En zonas climáticas específicas, el cultivo en exterior se hará en semi-sombra, protegido de plantas superiores que le permitan reducir la incidencia de los rayos solares.

Leer más: 7 plantas de interior con flor para cuidar en casa

Elección del sustrato

El filodendro necesita un sustrato que favorezca la retención de humedad y, como prioridad, que sea muy fértil. Por tanto, a la hora de elegir entre las distintas variedades, la turba es un gran aliado en la incorporación de nutrientes a las raíces. Sin embargo, también necesitamos combinar este sustrato con un programa de uso de abonos con el riego, que comentaremos más adelante.

Los aportes de materia orgánica o compost benefician a la acumulación de humedad y la fertilidad. Por tanto, no es recomendable utilizar altas cantidades de sustratos inertes como vermiculita o perlita, ya que aunque algunos de ellos retienen bien la humedad, no aportan nutrientes a la planta, y nos obliga a depender más del aporte continuado de fertilizantes.

Riego

El filodendro habita en zonas con altas pluviometrías y humedad relativa. Por ello, todas las especies que representan a este género están acostumbradas a crecer con suelos o sustratos continuamente humedecidos.

Los riegos deben tener una frecuencia suficiente que permita mantener una humedad estable en el sustrato, evitando que se seque antes del siguiente riego.

En verano, regaremos 1 o 2 veces por semana, y en invierno, con 1 riego por semana o 1 cada 10 días será suficiente, ya que las pérdidas de agua por evaporación en el interior de casa son menores.

En cualquier caso, recomendamos, antes del siguiente riego, introducir el dedo y testar la humedad del sustrato, para calcular la cantidad de agua que necesita realmente.

Abonado

Aunque el filodendro cultivado con temperatura estable produce nuevas hojas y tallos durante todo el año, a partir de primavera aumenta su producción considerablemente. En esta etapa es cuando es recomendable aportar fertilizantes a través del riego, manteniéndolo así durante todo el verano.

Para evitar que crezca en exceso o se acumulen muchas sales en el sustrato, es recomendable durante la primavera y verano, aportar 1 riego de cada 3 con fertilizante. Para ello, podemos buscar fertilizantes para plantar verdes, es decir, para aquellas especies que no tienen floración o frutos, donde nutrientes como nitrógeno, magnesio o hierro son muy importantes.

Para evitar la concentración excesiva de sales, es recomendable aportar entre 1 y 2 ml de fertilizante por cada litro de agua. Recomendamos una dosis mayor en los primeros aportes de riego en primavera e ir reduciendo progresivamente durante el verano.

Cuidado del filodendro en macetas

Multiplicación

Una forma habitual de formar nuevas plantas de filodendro a partir de un tallo de otra planta es mediante el uso de esquejes. Esta operación es recomendable hacerla en primavera y verano, seleccionando un tallo que colocaremos en sustrato inerte como fibra de coco o vermiculita, ya que retienen muy bien la humedad, de forma que estimulamos más rápidamente la producción de raíces.

Para acelerar el proceso, también puedes encontrar productos en base a hormonas enraizantes, especialmente basados en auxinas, como algas marinas.

Plagas y enfermedades

En el interior de casa es bastante menos probable que haya problemas relacionados con plagas y enfermedades. Todo lo contrario a las plantas de balcón, que equivocadamente pensamos que van a correr la misma suerte.

El filodendro, al ser una planta que emite nuevos tallos continuamente, especialmente en primavera, con muchas partes tiernas, es una golosina para muchos organismos chupadores como araña roja, mosca blanca, cochinillas o pulgón

Si tenemos alguno problema de este tipo, aprovechando que en los meses de más calor (donde suele aumentar la presencia de estos insectos), debemos pulverizar las hojas para aumentar la humedad ambiental, podemos introducir algún producto poco agresivo como jabón potásico, vinagre o aceite de neem.

Contra araña roja, el agua oxigenada que tenemos en casa también funciona muy bien, ya que tiene un gran poder oxidante. Podemos utilizar una dosis de 2 ml por litro de agua (2 ml/L), pero debemos aplicarla rapidamente, ya que en contacto con el agua (10 a 20 minutos), al poco tiempo pierde todo su potencial.

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Entre los productos relacionados con el cultivo del filodendro, recomendamos elegir un sustrato rico en turba o materia orgánica, fertilizante para plantas verdes y jabón potásico, el cual nos permitirá controlar cualquier plaga que pueda presentarse de forma esporádica.

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