Ficus ginseng cultivo y cuidados (F. microcarpa L.)

El Ficus ginseng es el protagonista del artículo de hoy. Una planta con una características muy destacada desde el punto de vista ornamental: su visible e intrincada raíz. Esto hace las delicias de una rama muy especial de cultivo ornamental, el famoso arte japonés del Bonsai. En realidad este ficus  es un Ficus microcarpa L. pero el nombre más famoso vulgarmente hablando ha acabado siendo Ficus ginseng porque, precisamente, las raíces aéreas  que va generando se parecen mucho al jengibre. Entremos en detalle de este precioso ficus ornamental incluso para interiores.

Los múltiples nombres del Ficus ginseng

El Ficus ginseng en realidad es el nombre común, no el científico por el parecido razonable que acabamos de mencionar. En el mundo del bonsai sobre todo se conoce como Ficus retusa ampliamente. En realidad, este ficus es Ficus microcarpa L. Se le conoce también por Laurel de indias aunque no comparte absolutamente nada con el árbol de laurel. El laurel es Laurus nobilis. En otras regiones también se le conoce como higuera de bengala. Se ha llegado incluso a mezclar nombre común con científico encontrándonos cosas como «Ficus microcarpa ginseng», intentando aludir a ambos términos.

Localización y origen del Figus microcarpa L.

Su origen se centra en el sudeste asiático como muchas especies del género como el Ficus benjamina del que ya hemos hablado en este blog. Los ficus en general son ároboles de porte bastante elevado y con grandes copas. De alturas de más de 30 metros de altura en algunas especies como el Ficus macrophylla. Pues en en el caso del Ficus microcarpa L. , esta altura se reduce a la mitad o menos en los ejemplares más grandes. De hecho son árboles utilizados para dar sombra en ciudades con climas adecuados para esta especie. Y esta característica de menor porte que le ha hecho tan famoso, junto con su raíz para miniaturizarlo en bonsai.

Actualmente se distribuye por todo el mundo haciéndose más presente en regiones tropicales y subtropicales. Se centra en en el sur y este del continente asiático, Australia y centro y sur de América. Pero resulta interesante ver, cómo regiones mediterráneas como el levante español, presenta condiciones edafoclimáticas suficientes para que el Ficus ginseng se acomode sin problemas.

Presencia de Ficus microcarpa ginseng en el mundo

Presencia de Ficus microcarpa ginseng en el mundo. Captura de GBIF.org

Características del Ficus ginseng

El Ficus microcarpa, como muchos de los ficus son apreciados por tener hoja perenne y por su rusticidad. Además requiere relativamente pocos cuidados ya que soporta bien periodos de sequía. En el caso del Ficus ginseng destaca su raíz, elemento que se merece su apartado más adelante. Es un árbol de perennifolio de hojas alternas, de color verde brillante y ovaladas. Son árboles de copas muy extensas y frondosas. El nombre de higuera de bengala viene porque la flor se confunden muchas veces con una suerte de higo de pequeño tamaño pensando que son un fruto, pero no; son las flores. Florece de abril a junio en España. Es de crecimiento rápido en buenas condiciones, otro motivo por el cual se hace idóneo para los impacientes principiantes del bonsai. Aunque impaciente y bonsai son dos antónimos por excelencia.

Ficus microcarpa exterior

Ficus microcarpa L. en exterior. Foto: Wikimedia commons.

La raíz aérea es el principal atractivo del Ficus ginseng

Y aquí encontramos la principal característica que hace a este ficus digno de mención en esta página, además de ser uno de los reyes absolutos del arte japonés conocido como bonsai. Ya hemos comentado que es un ficus de porte pequeño, ideal para esta miniaturización vegetal. Sus evidentes raíces aéreas, hacen las delicias de estos escultores vegetales, que van llevando por donde quieren retorciendo y ajustando el recorrido que quieren hacer para que el ficus sea puro arte. Ahora hablamos de las raíces aéreas y su importancia natural.

Ficus ginseng

Foto: Wikimedia commons

 

¿Qué son las raíces aéreas?

Aunque pueda resultar paradójico el nombre, raíz aérea, no sólo existe en Ficus microcarpa ginseng. Es un mecanismo competitivo de algunas especies bastante agresivo con las especies que tienen la «mala suerte» de crecer junto con plantas dotadas de esta estrategia evolutiva. Muchas de estas especies son llamadas epífitas. En Agromática ya hemos hablado de alguna como la vainilla, o la viriesa. Esta caraterística confiere a la planta la posibilidad de germinar su semilla en otro árbol e ir extendiendo raíces, deslizándolas hasta el suelo por el tronco del huesped hasta conseguir tierra firme. Una vez que consiguen tocar suelo, estas raíces empiezan a engordar ahogando al desafortunado árbol que le ha servido de soporte germinativo.

Como todo esto va ocurriendo de una forma relativamente lenta, no nos parece algo horrible, pero en realidad ¡es un modus operandi terrorífico!

Cuidados del Ficus ginseng

Luz

Luz. Son árboles que no temen al astro rey aunque en verano pueden llegar a sufrir con exposición directa si no son ejemplares muy maduros. Orientaciones al sur en interiores de vivienda le proporcionan una buena cantidad de luz con la que crecer. Si lo vas a cultivar como bonsai no es aconsejable orientaciones de exposición directa continuada. Es preferible luz tamizada o evitar las zonas norte (por demasiado fría y sombría) o sur, por todo lo contrario. Las zonas norte no frías si no queremos que siga creciendo a un ritmo normal pueden servirnos. Ralentizan su crecimiento.

Temperatura

Soporta mal los fríos, recordemos que es un árbol de regiones tropicales y subtropicales. Temperaturas no inferiores a 10-15ºC son adecuadas para un crecimiento óptimo. En las zonas del levante se puede tener en exterior casi todo el año y los ejemplares muy jóvenes pueden sufrir con los fríos de invierno así que mejor estará en interiores. Soporta temperaturas inferioes a los 15ºC pero el umbral de daños está en los 0ºC. En zonas más frías requerirán de interior o invernadero todo el año. Sufre mucho con los cambios bruscos de temperatura. Puede perder las hojas. De hecho los motivos de un cambio térmico brusco suelen ser debidos a corrientes de aire.

Suelo y abonado

El suelo dependerá en gran medida del destino del árbol. No es lo mismo plantarlo en jardín para exterior en clima adecuado, que plantarlo en bandeja de bonsai. Suele ser recomendable el sustrato de akadama para bonsai, mezclado si se desea con algo de grava. La akadama es un sustrato arcilloso muy poroso y caro, viene de japón. Para bonsai bien, pero no es viable para plantaciones de jardín. Para el abonado se debe hacer regularmente durante los periodos de crecimiento (cada mes, mes y medio con abonos líquidos) si se desea un crecimiento óptimo aunque los abonos de liberación lenta son un muy buen recurso para no estar tan pendiente.

Ficus retusa bonsai

Riego

Es un ejemplar que agradece la humedad ambiente así que las pulverizaciones de copa son muy buenas y las agradece. El sustrato debe tener un riego moderado. Esto significa no dejar secar la tierra pero tampoco encharcarla. Dependiendo de la ubicación (interior, exterior), clima y orientación las frecuencias serán variables. Siempre recordamos a los que nos leen, que por lo general, las plantas sufren más por exceso de agua que por defecto. En el caso del ficus ginseng es igual. Evitemos encharcar. Es mejor dejar secar ligeramente la tierra. Los excesos de riego suelen ser también condiciones ideales para plagas y enfermedades. La pérdida de hojas es otro síntoma de exceso de riego ya que también las pierden por defecto pero tiene que ser mucho defecto de hojas.

Poda

La poda, debe realizarse durante la primavera, de forma gradual para que la planta no sufra y podamos compensar. Durante el verano también es tiempo de poda para ir ajustando el crecimiento de ramas y mantener la uniformidad de la parte aérea. Como todas las plantas de la familia Moraceae, estos ficus sueltan látex  Es muy importante el pinzamiento de brotes apicales.

Defoliación

Esta es una técnica utilizada para forzar la ramificación y las hojas de menor tamaño. En cultivo de bonsai esto es muy común ya que pretendemos justo este efecto. Se hace como hemos dicho durante el verano, después de la poda principal para ir forzando nuevas ramificaciones. Esta técnica no se debe hacer muy a menudo, es algo antinatural que hace sufrir al árbol. Se recomienda una periodicidad de 3 años.

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