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Pyrus calleryana

Cultivo y cuidados de Pyrus calleryana

Pyrus calleryana, comúnmente conocido como peral de flor o peral de Callery, debe su nombre al misionero y sinólogo italo-francés Joseph-Marie Callery, que en el siglo XIX fue el que envió a Europa los primeros ejemplares desde China, de donde son originarios. Por si no sabías qué era un sinólogo, es aquella persona que se dedica al estudio del mundo chino.

De la familia Rosaceae, este pequeño árbol de hoja caduca es muy apreciado por su valor ornamental, luce precioso en cualquier época del año. En primavera por su floración espectacular, abundante y aromática, y en otoño por el colorido intenso de sus hojas. Es por este motivo que cada vez es más habitual verlo en jardines particulares, pero también en parques, aceras y zonas ajardinadas en las ciudades, ya que resiste bien la contaminación ambiental.

Características de Pyrus calleryana

De porte recto y majestuoso, este árbol puede llegar a alcanzar los 20 metros de altura, desarrollando una copa compacta en forma de columna cuando el ejemplar es joven y que se va volviendo cónica a medida que crece.

Tronco y hojas

El tronco de esta especie suele ser muy recto y de un color grisáceo. De sus ramas brotan hojas sencillas y ovaladas de entre 4 y 7 centímetros de largo de un tono verde oscuro que es más claro en el envés. Durante el otoño, antes de caer, el verde follaje se vuelve de distintos tonos, amarillos, anaranjados, rojos y escarlata que son todo un espectáculo.

Flores y frutos

La floración del Pyrus Calleryana también es espectacular. Al inicio de la primavera y antes de que broten las hojas, se llena de pequeñas flores blancas de cinco pétalos, agrupadas en corimbos o ramilletes que desprenden un dulce e intenso aroma muy atractivo para las abejas. De ellas surgen los frutos, unas pequeñas peras de apenas 1 centímetro de diámetro, de forma redondeada y color marrón cuando están maduras. No son comestibles, pero atraen a los pájaros y les sirven de alimento.

Pyrus calleryana
Foto de: Bri Weldon

Variedades

Al ser un árbol de uso casi exclusivamente ornamental, existen variedades con sutiles diferencias en el tamaño, la resistencia o en el color y el aroma de las flores. Son las siguientes:

  • Pyrus calleryana Aristocrat
  • Pyrus calleryana Autumn Blaze
  • Pyrus calleryana Bradford
  • Pyrus calleryana Whitehouse 
  • Pyrus calleryana Cleveland Select
  • Pyrus calleryana Capital
  • Pyrus calleryana New Bradford
  • Pyrus calleryana Redspire

De todas ellas la más utilizada para ornamentación urbana es la Bradford, aunque la más resistente es la Cleveland Select.

Cuidados del peral de flor

Es un árbol bastante resistente y se adapta con relativa facilidad a cualquier tipo de suelo, incluso a la salinidad en segunda línea de costa. Aunque prefiere los climas templados, puede soportar, sin sufrir apenas daños, temperaturas de hasta -18°C en su letargo invernal.

No es demasiado complicado mantener el peral de flor en condiciones óptimas, aunque no está de más seguir algunas recomendaciones para disfrutar de un ejemplar saludable y frondoso.

Ubicación y sustrato

Es un árbol que necesita estar a pleno sol o en zonas de semisombra, por lo que debe plantarse siempre en el exterior y a una distancia mínima de unos cuatro metros de otras plantas que sean altas y puedan eclipsarlo.

Aunque una maceta no es la ubicación ideal para el peral de flor, lo podemos tener en una de ellas los primeros años, para después trasplantarlo a su ubicación definitiva. Durante estos primeros años en maceta, será suficiente con un sustrato universal para mantenerlo.

En jardín admite casi todo tipo de tierra, sin importar demasiado si es de tipo arenoso o arcilloso siempre que tenga un buen drenaje y sea fértil.

Riego del Pyrus calleryana

Aunque es bastante resistente a periodos puntuales de sequía y podemos esperar a que la tierra esté completamente seca para regar, el peral de flor crecerá mucho más sano y frondoso si procuramos regarlo con una frecuencia moderada, siendo suficiente un riego por semana desde el principio del otoño hasta el final de la primavera y de 3 a 4 veces por semana durante el verano.

Pyrus calleryana
Peral de flor en floración. Variedad Bradford. Foto de: F. D. Richards

Abono

El peral de flor es un árbol de crecimiento rápido, por lo que no suele requerir abonado, pero un aporte extra de nutrientes una vez al año y al principio de la primavera mediante abonos orgánicos como el estiércol, le aportarán los nutrientes suficientes para un desarrollo óptimo y constante.

Si lo tienes en una maceta deberás usar algún fertilizante líquido como el guano, mezclado con el agua de riego.

Plagas y enfermedades

Esta es una especie muy resistente y tolerante, por lo que no es habitual que se vea afectada por plagas o enfermedades que supongan un peligro.

Aunque ocurre en raras ocasiones, puede verse afectado por pulgones, ácaros y orugas, que se tratan con insecticidas propios para cada especie.

En condiciones de excesiva humedad ambiental o del sustrato, le pueden afectar enfermedades como el tizón del peral o las provocadas por hongos o el moho gris, que se pueden evitar cuidando la frecuencia de riego.

Multiplicación de Pyrus calleryana

Es tan fácil la multiplicación por semillas del peral de flor, que en algunos lugares ya lo consideran como especie invasora. Los pájaros, que se alimentan de sus frutos, defecan las semillas digeridas provocando que prolifere con suma facilidad.

Consulta la lista de especies invasoras de España

No obstante, si tienes semillas de Pyrus calleryana, tienes que saber que estas semillas requieren pasar por un frío intenso antes de germinar.

Si vives en una zona donde los inviernos son muy fríos no necesitarás más que plantarla en una maceta de unos 20 cm. de diámetro llena de sustrato universal, regarla cuando veas que está demasiado seco el sustrato y esperar a que germine.

Pero si vives en una zona cálida, antes de poder sembrarlas deberás someter las semillas a una estratificación artificial en la nevera, en un recipiente con tapa y cubiertas de vermiculita humedecida durante cuatro meses, recordando abrir de vez en cuando el recipiente para renovar el aire y que no se produzcan hongos. Pasado este tiempo estarán listas para pasar a un semillero y germinar, dando paso a una plántula que podrás trasplantar a su ubicación definitiva durante la primavera.

2 comentarios en “Cultivo y cuidados de Pyrus calleryana”

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