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Árbol alcanforero

Características y cuidados el alcanforero

El alcanforero es un árbol originario del extremo oriente, más concretamente de Taiwán, China y Japón. Es un árbol muy longevo y en Japón se encuentran los ejemplares más grandes y antiguos del mundo, donde son venerados y muy respetados. Existe la creencia de que en los árboles antiguos viven las deidades que cuidan de la seguridad, la salud y la felicidad. El más antiguo que se conoce, se encuentra en el templo sintoista Hachiman-jinja, en la prefectura de Kagoshima, le llaman Kanou no Ohkusu, mide 30 metros de alto, su tronco tiene un diámetro de casi 25 metros y se estima que tiene unos 1500 años.

Perteneciente a la familia de las lauráceas su nombre científico es Cinnamomum camphora, que procede de la palabra griega Kinnamon que significa madera dulce, nombre que da sentido a la gran variedad de propiedades que este magnífico árbol posee.

Características del alcanforero (Cinnamomum camphora)

El alcanforero, también conocido comúnmente como árbol del alcanfor, es un árbol de crecimiento rápido. Puede alcanzar hasta 20 metros de altura y su copa frondosa y siempre de un color verde brillante luce majestuosa en parques y jardines brindando zonas agradables zonas de sombra donde cobijarse.

Crece saludable en zonas con temperaturas más bien suaves, es un árbol que no tolera bien las heladas, por eso en España donde mejor se aclimata es en la cornisa cantábrica y la zona mediterránea.

Tronco y raíces

Cuando alcanzan la madurez, su tronco es majestuoso y escultural, y lo cubre una corteza de textura rugosa y de color grisáceo que suele agrietarse en los ejemplares de más edad.

Sus raíces son en su mayoría superficiales y como ocurre en la mayoría de los árboles longevos tienden a crecer bastante, por lo que es conveniente que su ubicación definitiva se encuentre lejos de tuberías o estructuras que podrían romper.

Follaje

La copa, que llega a tener una anchura de hasta 7 metros, es frondosa y de forma redondeada y simétrica. Sus ramas de carácter un tanto frágil están cubiertas de numerosas hojas que al nacer son rosadas y según crecen van cambiando a un color verde brillante. Se sujetan a los tallos por medio de un pecíolo y cuando se hacen viejas se vuelven de un color rojo intenso y si las estrujas entre los dedos desprenden un agradable aroma.

Son de forma ovalada, coriáceas y acabadas en punta, tienen entre 3 y 5 nervios de color amarillento y se disponen de forma alterna o en espiral en las ramas.

Flores y frutos

El alcanforero florece en primavera a partir de los 7 años de vida. Produce flores muy numerosas y, aunque son muy fragantes, apenas tienen valor ornamental ya que son muy pequeñas. Apenas miden entre 4 y 6 mm y son de color blanco.

Son hermafroditas y la polinización se da gracias a los insectos, principalmente los dípteros. Los frutos son unas pequeñas bayas de un color rojizo que se van ennegreciendo a medida que maduran y que en su interior guardan la semilla.

Hojas del alcanforero

Cuidados del alcanforero

Al ser un árbol grande, necesita crecer en un jardín o en entornos con mucho espacio. Sus cuidados no son muy complicados, pero sí que hay que tener en cuenta algunos aspectos para poder disfrutar de un ejemplar sano durante mucho tiempo.

Ubicación

Aunque cuando es muy joven puede prosperar en una maceta o contenedor grande, es conveniente trasplantarlo cuanto antes al suelo. Debe estar en el exterior, en un lugar a semisombra o preferiblemente a pleno sol y en zonas donde no se produzcan heladas.

Riego y sustrato

Le gustan los suelos fértiles y ligeros, con un buen drenaje y se adapta a cualquier pH. La frecuencia de riego ideal es de una vez por semana en invierno y cada dos días en los meses más cálidos, aunque de forma moderada para no encharcarlo.

Abono recomendado para el alcanforero

Puesto que le gustan los suelos ricos, deberemos abonarlo con fertilizantes orgánicos y minerales una vez al mes desde el inicio de la primavera hasta finales del verano. Los más recomendables son el estiércol, el compost o el guano.

En cuanto a abonos minerales, lo más recomendado por su comodidad es utilizar fertilizantes granulados, siendo recomendable la mezcla NPK (Mg+S) 12 + 8 + 16 (+3+25) con magnesio y azufre, microelementos. Aplicaremos a inicio de primavera entre 300-500 gramos alrededor del tronco, pudiendo repetir a mitad de verano.

Trasplante

Si tenemos un ejemplar joven en una maceta con la intención de trasplantarlo en una zona de jardín, deberemos hacerlo en primavera y poniendo especial cuidado al manipularlo para no estropear las raíces.

Como multiplicar el alcanforero

Al igual que en muchas otras especies de plantas, la reproducción del alcanforero puede hacerse de dos formas, mediante semillas o mediante esquejes.

Reproducción mediante semillas

En un semillero que habremos llenado con sustrato universal húmedo, introduciremos la semilla cubriéndola con una capa no demasiado gruesa del mismo sustrato. La iremos regando con frecuencia para mantener el sustrato húmedo manteniendo el semillero en un lugar en semisombra. Cuando haya germinado la semilla y la plántula haya llenado el semillero de raíces podremos trasplantarla a su ubicación definitiva.

Reproducción mediante esquejes

Para ello escogeremos una rama joven y sana de unos 40 cm de largo, una vez cortada impregnaremos la herida del corte con hormonas de enraizamiento. La introduciremos en la tierra unos diez centímetros y al cabo de más o menos un mes comenzará a enraizar.

Usos y propiedades del alcanforero

Desde la antigüedad, el alcanforero ha sido utilizado de diversas formas. Su madera, de gran calidad se usa para la fabricación de muebles y en ebanistería, pero por lo que más se le conoce es por sus aceites esenciales y por el alcanfor, una sustancia semisólida que se encuentra en su madera y se extrae mediante destilación.

Se usa como repelente de la polilla y también en la pirotecnia para lograr fuegos artificiales más brillantes. También en la producción de detergentes y lubricantes. En perfumería es un ingrediente de algunos perfumes y en cosmética se utiliza en cremas adelgazantes.

En medicina se usa vía tópica ya que es rápidamente absorbido por la piel e ingerido es tóxico, se utiliza como antitusivo, antimicrobiano, analgésico y antirreumático. De él también se obtiene alcohol alcanforado que se usa como enjuague para aliviar el dolor de muelas.

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