Palma de Madagascar

Palma de Madagascar: una palmera que no es palmera

Tiene forma de palmera, mide como una palmera, tiene hojas de palmera y su nombre hace referencia a una palmera. Y sin embargo, la Palma de Madagascar o palmera de Madagascar no es una palmera.

Es el caso de la que se conoce científicamente como Pachypodium lamerei, una especie de árbol (aunque ya no sabemos cómo llamarla) de gran altura perteneciente al género Pachypodium. Estas especies son propias de una zona específica de África, situada en Madagascar, Namibia y Angola.

Lo interesante de todo es que la palmera de Madagascar es de crecimiento (crece en torno a 30 centímetros por año), por lo que es perfecta para cultivar en macetas y en el interior de casa durante los primeros años.

En cuanto a su aspecto, aunque al principio del artículo hemos hablado de su gran parecido con las palmeras, tiene una características que las diferencia absolutamente, y es su tronco espinado.

Su belleza exótica y la facilidad de ser cultivada y adaptada a cualquier ambiente cálido hace de la palma de Madagascar una opción elegida por cultivadores y amantes de la jardinería, ya que además es relativamente fácil de encontrar en viveros especializados.

En este artículo te contamos sus características, curiosidades y la forma de cultivar de esta palmera que, no, no es palmera. ¿Cómo la clasificamos entonces? Como una planta suculenta.

Características de la palma de Madagascar

La palma de Madagacar es una suculenta originaria de zonas de temperaturas cálidas y constantes durante todo el año, así como un nivel de humedad medio-alto. De desarrollo lento pero constante, puede superar los 6 metros de altura en su etapa adulta, formando un tronco que con los años se va engrosando y supera los 80 cm de diámetro, recubierto de pinchas.

Las hojas, cuando están agrupadas, tienen cierta similitud desde lejos con las palmeras, al menos en la forma y la caída que realizan sobre la corona central. Sin embargo, cuando poco a poco nos vamos acercando a Pacypodium lamerei, no tienen nada que ver. Son alargadas, de 40 cm de longitud media, pero no son fibrosas como las de las palmeras. Su aspecto es coriáceo, mostrando un verde intenso que, al tacto, nos puede recordar a la planta Monstera.

Otro aspecto interesante de la palmera de Magadascar es una fantástica floración, de color blanco y formada por flores de gran tamaño (alrededor de 6 a 8 cm).

Taxonomía

OrdenGentianales
FamiliaApocynaceae
GéneroPachypodium
EspeciePachypodium lamerei

Nombres comunes por la que es conocida: palma de Madagascar, palmera de Madagascar.

Época de floración: habitualmente florece en primavera, aunque depende de la climatología y puede florecer en cualquier momento del año, con preferencia por épocas de temperaturas más cálidas.

Cómo cultivar de la palmera de Madagascar

Como hemos comentado en la introducción de este artículo, la palmera de Madagascar es una opción rústica y de fácil adaptación a climas cálidos y con cierta humedad.

Es por eso que muchas veces se elige la opción de cultivarla en macetas, la forma de presentación más común en la mayoría de viveros. Por su desarrollo lento, solo tendremos que trasplantarla cada 2 años aproximadamente, pudiendo disfrutar de su exótico aspecto durante varios años antes de su trasplante definitivo.

Climatología

Temperaturas cálidas, sin riesgo de heladas en invierno y, preferentemente, una humedad algo más elevada, más propio de zonas costeras. Éste sería el resumen de las condiciones óptimas para la palma de Madagascar.

Sin embargo, su rusticidad permite saltarse o ampliar el rango de estas condiciones. Vamos a comentar cuáles son las principales.

Temperaturas: ideal de continuo durante todo el año entre 18-35 ºC. Tolera temperaturas mínimas de hasta 10 ºC, a partir del cual hay que protegerla del frío.

Humedad: esta planta suculenta necesita una humedad ambiental constante superior al 60%, aunque no es el requisito más importante. En condiciones de gran sequedad ambiental, el borde de las hojas puede volverse marrón y quebradizo.

Iluminación: crece en ambientes con buena iluminación, aunque trataremos de evitar el Sol directo en los meses más cálidos del año, ya que sus hojas pueden verse afectadas, presentando manchas y pérdida general de su aspecto verde, transformándose en tonalidades más cloróticas o amarillas.

Palma de Magascar cultivada en macetas. Fotografía: Anish nellickal

Tipo de suelo

La palmera de Madagascar crece de forma óptima en un sustrato o suelo que defina un término medio entre conservación de humedad y drenaje. Como planta suculenta, no tolera el exceso de humedad, pero disfruta de un ambiente más tropical, donde el sustrato no debe estar seco.

Si la cultivamos en maceta, un sustrato ideal sería el compuesto de la siguiente manera.

  • 50% sustrato universal
  • 40% fibra de coco o perlita
  • 10% humus de lombriz

El pH ideal es ligeramente ácido, un rango donde permite la absorción de la mayoría de nutrientes, aunque no es un factor primordial en su crecimiento.

La incorporación periódica de materia orgánica, reposición de humus de lombriz o cualquier tipo de compost vegetal beneficia al desarrollo de sus hojas y a la brotación tras la salida del invierno. Esto lo podemos hacer 2 veces por año.

Necesidades de agua de la palma de Madagascar

Las plantas suculentas como la palma de Madagascar necesitan riegos moderados. Habitualmente se tiende a regar en exceso por lo que siempre antes de regar debemos preguntarnos si el sustrato aún guarda suficiente humedad o hay que hidratarlo.

Un plan de riegos para cultivar esta planta en macetas en el interior de casa es el siguiente:

  • Riegos en primavera y verano: 1 vez por semana o máximo 2 veces si el sustrato tiende a secarse en exceso.
  • Riegos en otoño e invierno: mantener una humedad mínima, regando 1 vez cada 10-15 días con poco volumen de agua.

Un punto clave para mantener esta planta en perfectas condiciones es el volumen de riego. De forma aproximada, no incorporaremos más de 1/8 o 1/10 parte del volumen de la maceta. Es decir, si el recipiente donde es cultivada tiene un volumen de unos 10 L, regaremos con una cantidad entre 1 y 1,25 litros.

Debemos garantizar un excelente drenaje para esta planta, y la maceta debe contar con suficientes agujeros para permitir una salida fácil del agua sobrante. Con el volumen de agua descrito en el párrafo anterior, debe drenar en torno a un 5-10% del agua aportada para garantizar una hidratación perfecta de la planta al tiempo que se eliminan sales acumuladas en el sustrato.

Nutrición y uso de fertilizantes

Si somos constantes con el aporte de materia orgánica en forma líquida o sólida, como por ejemplo mediante humus de lombriz o compost descompuesto, el aporte de fertilizantes solo estará recomendado para plantas que visualmente necesite un poco de apoyo.

Para este último caso, con una planta con hojas más finas, que haya perdido su verdor original o notemos una falta de brotación o vigorosidad, recomendamos aplicar fertilizantes 2 veces por año.

La forma más fácil de incorporar fertilizantes para esta planta suculenta es mediante abono sólido granulado. Una fórmula completa es la solución NPK 12-8-16 con microelementos, aportando a inicios de primavera (marzo) y repitiendo en agosto-septiembre. La dosis recomendada debe ser baja, en torno a 20-40 gramos por maceta. Con la humedad que iremos aportando a través de los riegos, el gránulo se irá liberando poco a poco y evitaremos aportar un exceso de sales al sustrato.

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Trasplante de Pachypodium lamerei

Si la tenemos cultivada en maceta, la palma de Madagascar nos pedirá trasplante cada 2 años, aunque dependerá del volumen y ancho de la maceta elegida. Para realizar el trasplante sin dañar la planta recomendamos realizar el siguiente proceso.

  • Una maceta ideal para permitir que traspire el sustrato son las de barro, aunque puedes elegir el material que más te guste desde el punto de vista decorativo, especialmente si están en casa.
  • Llenaremos un 30-50% del volumen de la nueva maceta con la proporción de sustrato comentada en puntos anterior.
  • Con mucho cuidado, iremos despegando la tierra de la antigua maceta, sin forzar ni notar que las raíces se partan. Este proceso puede ser lento y tedioso para plantar que llevan varios años en el mismo recipiente.
  • Colocamos recta la palmera de Madagascar y cubrimos hasta arriba del sustrato, apretando con firmeza los bordes del tronco para estabilizar la planta.
  • Realizaremos un riego generoso para facilitar su instalación, sin aportar fertilizante y dejando que el humus de lombriz le permita formar nuevas raíces.

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