Cultivo de apio nabo

Cómo cultivar el apio nabo en el huerto

La unión entre el apio y el nabo resulta el conocido como apio nabo, una hortícola de la familia de las apiáceas (Apiaceae) o umbelíferas, conocida científicamente como Apium graveolens var. Rapaceum.

Tanto el apio como el nabo son cultivos que tienen su valor en las raíces subterráneas que produce, por lo que la mezcla de ambos da como resultado una simbiosis entre el sabor del apio y el fruto redondeado del nabo. A nivel de cruzamiento, es algo parecido como el colinabo que vimos anteriormente, mezcla de col y nabo.

Este tipo de cultivos se caracteriza por desarrollarse en varios ciclos, a finales de invierno y finales de verano, en suelos sueltos y aporcados. Toda esta información es muy valiosa en el caso de que queramos probar alternativas en el huerto frente a las tradicionales coles, brócoli o nabos.

Características del apio nabo

La mezcla perfecta entre el apio y el nabo origina una planta con una parte aérea muy parecida a la del apio, con hojas dentadas que forman un manojo con un verde vivo característico. Sin embargo, la parte del tubérculo o raíz es exacta a la del nabo, con un fruto con geometría esférica, color pardo o blanquecino y carne blanca.

En cuanto a sabor, es muy parecido al nabo, pero con todos y regustos que nos recuerdan al apio, ligeramente picante, ya que es un sabor muy característico. Su consumo habitual es cocinado, pero también hay especies que se consumen en fresco, en ensaladas.

Este cruzamiento entre especies no quiere decir que se trate de una planta hortícola de reciente aparición.  Esta hortaliza ha sido desde hace siglos muy apreciada en países europeos como Holanda, Francia, Alemania o Reino Unido, cultivándose desde el siglo XVIII, cuando existían cantidades ingentes de materia orgánica procedente de caballos y animales de tiro.

Principales zonas de cultivo

Este tipo de umbelíferas se cultivan mucho en la zona norte de Europa, como es el caso de diferentes variedades de coles, colinabo y un largo etcétera. Sin embargo, también se cultiva en la cuenca mediterránea (de donde es originario) y zonas andaluzas, norte de África y América del Norte.

Taxonomía

  • Orden: Apiales
  • Familia: Apiaceae
  • Género: Apium
  • Especie: Apium graveolens var. rapaceum

Nombres comunes: apio nabo, raíz de apio.

Planta apio nabo

Guía de cultivo del apio nabo

Características climáticas

Aunque es una hortícola de origen mediterráneo, no soporta excesos de calor, por lo que los ciclos de siembra suelen evitar la época estival de cultivo, donde es habitual la presencia de hortícolas de la familia de las solanáceas como tomate, patata, berenjena, pimiento y otros.

Por ello, el ciclo inicial empieza en febrero en las zonas más cálidas, o bien a finales de verano y principios de otoño, con una duración de cultivo mayor.

Tipo de suelo

Los cultivos hortícolas de bulbo y tubérculo no son muy exigentes en suelo, pero si necesitan que estén sueltos, mullidos y haya buena presencia de materia orgánica.

No es necesario un tipo especial de textura de suelo, siendo la media (franco arcillosa) la ideal. Es importante la preparación del suelo, con un arado en profundidad (30 a 40 cm) para permitir un buen desarrollo del sistema radicular y el bulbo en sus primeras etapas, así como una correcta oxigenación del suelo.

Por otro lado, debemos evitar a toda costa el encharcamiento de agua, ya que es una condición ideal para que hongos que afectan a los bulbos y raíces proliferen.

Marco de plantación

La forma de plantar apio nabo es semejante a la de los nabos, dejando suficiente espacio para el correcto desarrollo del bulbo. Hablamos de distancia entre plantas de 0,3-0,4 m y entre filas de 0,75 a 1 metro de distancia, habitualmente en caballones.

Necesidades de riego

El riego del apio nabo suele realizarse mediante laterales portagoteros o bien por aspersión. En el trasplante se da un riego de varias horas para fomentar el desarrollo de las primeras raíces, y posteriormente se programa una media de 2 a 3 riegos semanales de 1 hora de duración.

El apio nabo necesita que el agua y el abono no sobrepasan unos límites de conductividad fijados en 1,8 mS/cm, lo que quiere decir que tenemos que buscar aguas de buena calidad para conseguir buenas producciones.

Cómo plantar apio nabo

Guía de abonado del apio nabo

Las umbelíferas, como el apio, no son cultivos muy exigentes en cuanto a abonado, pero dado el marco de plantación tan reducido, para conseguir producciones decentes se necesita el aporte continuado de fertilizantes minerales junto con una buena base de materia orgánica.

A nivel nutricional, requiere las siguientes cantidades de NPK:

  • Kg de nitrógeno (UFN): 140-160 kg
  • Kg de fósforo (UFP): 40-60 kg
  • Kg de potasio (UFK): 225-250 kg

En cuanto al aporte de materia orgánica, es habitual mantener unos niveles entre 1,5-2% de M.O. en análisis de suelo, lo que equivale a aportes de 30 a 40 t/ha cada 3 o 4 años.

Plagas y enfermedades

El apio nabo puede sufrir ataques de insectos mordedores (orugas y gusanos) como succionadores de savia (principalmente pulgones). En condiciones de alta humedad o encharcamiento de suelos, también proliferan enfermedades que afectan a las hojas (mildiu) y hongos de cuello y raíz.

Principales plagas

  • Orugas de las crucíferas (Pieris sp L.): afectan a las hojas y reducen la superficie foliar.
  • Pulgón de las crucíferas (Brevicoryne brassicae): succionan la savia de las hojas y nervios y reducen la energía de la planta.
  • Gusano de alambre (Agriotes spp): los principales daños son causados por las larvas, que afectan a las raíces, hojas y frutos.
  • Mosca de la col (Delia radicum): los daños son causados por las larvas, creando galerías en las hoja.

Principales enfermedades

  • Mildiu (Peronospora brassicae Gaumann): afecta a las hojas, originando manchas de tipo amarillento en el haz.
  • Rhizoctonia solani: hongo de suelo que causa manchas pardas en el cuello y raíz.
  • Roya Blanca (Albugo candida Kunze): crea manchas localizadas en la hoja de color blanco, totalmente cloróticas.

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