Cultivo de ciclamen

Cultivo de ciclamen: variedades y consejos sobre su cuidado

La planta ciclamen es una especie de flor muy conocida y valorada por sus propiedades ornamentales. A nivel de producción y cultivo, la mayoría de viveros del mundo la tiene en cartera, y hoy en día podemos encontrar variedades que complementan un gran abanico de colores.

Es una especie que puede cultivarse en jardín primaveral o bien en macetas, como planta de interior. No es considerada una planta rústica pero tampoco sensible, por lo que con unos cuantos consejos sobre su mantenimiento podremos cuidar la planta durante muchos años.

En esta guía aprenderás las características principales de la planta, las principales variedades y los cuidados generales del ciclamen, ya sea cultivado en el jardín o en macetas en el interior de casa.

Características de la planta de flor ciclamen

El género Cyclamen engloba hasta 23 especies de plantas de flor de porte bajo y muy valoradas por sus características ornamentales. Son consideradas plantas de tubérculo, sembradas entre los meses de otoño e invierno para disfrutar de sus flores al año siguiente.

Uno de los representantes más famosos de ciclamen es la conocida por su nombre científico como Cyclamen persicum.

Taxonomía

  • Orden: Ericales
  • Familia: Primulaceae
  • Género: Cyclamen
  • Especie: Cyclamen persicum

Especies más conocidas

Especies de floración en invierno y primavera

Ciclamen invierno primavera

Especies de floración en verano y otoño

Ciclamen verano y otoño

  • Cyclamen persicum: este tipo de ciclamen posee flores muy aromáticas de colores pálidos como rosa o blanco que aparecen en los primeros meses de primavera.
  • Cyclamen persicum f. puniceum: esta subvariedad posee una floración de color rojo.
  • Cyclamen persicum var. autumnalis: es una variedad  hebrea de ciclamen aparecida por primera vez en la zona de Hebrón, con floración otoñal.
  • Cyclamen persicum f. roseum: presenta flores de tipo rosado y color ligeramente oscuro e uniforme.
  • Cyclamen persicum f. albidum: posee flores blanquecinas, de un color muy intenso y puro.

Uso como planta de interior

Ciclamen se adapta perfectamente a cultivo de interior, aunque suele reducirse el periodo de floración. Esto se debe a que algunas variedades necesitan temperaturas algo más bajas que las que tenemos normalmente en nuestra vivienda, por lo que al ser su actividad metabólica mayor, el tiempo de conservación de las flores se reduce.

Entre las recomendaciones de cultivo como planta de interior están las de buscar una zona con abundante iluminación pero alejado de los rayos de Sol, ya que perjudican a sus flores. Poco a poco, iremos aclimatando la planta a las condiciones del hogar.

Cómo cuidar el ciclamen

El ciclamen, como planta de flor, se puede cultivar tanto directamente en el jardín como en macetas. La siembra suele realizarse a inicios de otoño, cuando las temperaturas aún no son muy bajas. Igualmente, a finales de invierno, justo antes de que empiece la primavera, también se pueden sembrar los bulbos.

El trasplante se puede realizar una vez tenemos una especie aclimatada, con 4 o 5 meses de desarrollo y con varias hojas formadas en edad adulta. Adaptaremos la maceta al desarrollo pleno de sus raíces o bien buscaremos una zona en el jardín con buena iluminación pero en zona de semisombra.

Climatología

Temperatura

El ciclamen es una planta que requiere una cierta estabilidad de temperaturas. Varios autores han establecido una temperatura ideal de 15ºC a 20 ºC, aunque el tiempo de conservación de las flores aumenta considerablemente cuando hay unos cuantos grados menos (12 ºC a 14 ºC).

La temperatura máxima, a partir del cual se limita su crecimiento y la floración puede verse perjudicada es de 25 ºC, varios grados más para especies ya aclimatadas en edad adulta.

Iluminación

El ciclamen requiere dosis altas de luz, por lo que siempre deben trasplantarse en entornos luminosos. Sin embargo, es aconsejable evitar los rayos de Sol, especialmente en las horas centrales del día. Sus flores y sus hojas son bastante sensibles y pueden sufrir quemaduras.

Características del riego

Cyclamen persicum requiere un consumo moderado de agua. Evitar encharcamiento y excesos de agua que puedan provocar las raíces. Esta planta se ve afectada por varias enfermedades que afectan a las raíces, como Phytophthora o Rizoctonia.

En otoño e invierno, los riegos suelen realizarse cada 10 o 15 días, y en verano, con temperaturas más altas, de 1 a 2 por semana.

Abonado 

Para conseguir una abundante floración, la mayoría de variedades de ciclamen suelen aportar abono junto con el agua de riego, especialmente 1 mes antes del inicio de la floración programada. El fósforo y el potasio son determinantes en el número y calidad de las flores, por lo que se busca un abono NPK equilibrado para mezclarlo con el agua.

La cantidad habitual suele estar comprendida entre un máximo de 0,5 gramos por litro de agua, consiguiendo con ello que no aumente en exceso la conductividad de agua y el aporte de sales.

Suelo

Si cultivas tu ciclamen en el jardín, debes garantizar un buen drenaje y una fertilidad media del suelo. Para ello, la forma más recomendable de actuar es aportar materia orgánica o compost en el hoyo de plantación, alrededor de 1 a 2 kg por planta, alrededor del tallo principal.

Este componente ayudará a mejorar la retención de humedad, oxigenación y a aportar nutrientes esenciales para la floración.

A nivel de pH, un suelo óptimo sería aquel con un valor clasificado como ligeramente ácido, con un pH entre 6 y 6,5.

Plantas de ciclamen

Multiplicación

La progragación y obtención de nuevas plantas se suele realizar por semillas, aunque se hace en ambientes controlados como viveros, donde se seleccionan las mejores semillas. Éstas tienen un poder germinativo bueno, aunque disminuye considerablemente cuando se almacenan por varios años.

Las semillas de ciclamen tardan alrededor de 1 mes en germinar, por lo que tendremos que mantener en todo momento constante la humedad (regaremos con pulverizador o microaspersor) y una temperatura media óptima de entre 18 ºC y 22 ºC.

Una vez germinadas las semillas, tardan alrededor de de 30 a 50 días en formar las primeras hojas.

Plagas y enfermedades

Al ser una planta ornamental con partes tiernas y carnosas, suele recibir la visita de un gran número de plagas y también de enfermedades, especialmente en forma de hongos.

Plagas

A nivel de plagas, puede sufrir el ataque de insectos generalistas como pulgón, araña roja y trips (situados en las flores), aunque también tiene insectos que tienen una gran predilección por esta planta, como Stenotarsonemus pallidus.

Los tratamientos preventivos y localizar bien los focos iniciales de ataque son una de las mejores armas para luchar contra este tipo de plagas, pudiendo realizar tratamientos con jabón potásico si identificamos alguna de las plagas comentadas.

Enfermedades

En general, las condiciones de alta humedad ambiental y exceso de agua en el suelo o sustrato provocan el debilitamiento de las raíces y la entrada de hongos de cuello. Los más famosos y que pueden afectar a la planta en sus primeras semanas de vida (en semilleros) son Phythium debaryanumRhizoctonia solani. 

El exceso de humedad en la raíz puede originar podredumbre de la misma, causado por el hongo Thielaviopsis basicola, Fusarium (provoca clorosis en las hojas), Cylindrocarpon radicicola o podredumbre gris (Botrytis cinerea).

Los tratamientos preventivos con cobre pueden favorecer la cicatrización de heridas y evitar la entrada de este tipo de hongos de cuello y raíz.

Consejos adicionales

Como hemos comentado, una forma tradicional de cultivar el ciclamen es en macetas. Para ello, os mostramos los siguientes consejos interesantes para su desarrollo:

  • Escurrir al máximo posible el agua una vez hayamos regado. Es preciso que la maceta drene bien y tenga suficientes agujeros en la base.
  • Evitar dejar agua estancada en la maceta, especialmente en los platos.
  • Después de la floración, la sensibilidad de la planta a bajas y altas temperaturas se reduce, por lo que podemos situarla en el exterior.
  • La planta se puede podar a ras, dejando pocos centímetros de tallo desde el sustrato, si ha sufrido ataque de plagas, está debilitada o se encuentra marchita por falta o exceso de agua.
  • Nunca utilices sustratos de mala calidad, con exceso de sales y metales pesados.

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