La chufa y su cultivo

horchata chufaNos gusta la horchata, pero ¿sabemos cómo se cultiva la chufa?

Estamos en el momento justo en el que en España estamos pendientes de los termómetros más que nunca. El calor cae con todo su peso y ese peso se lleva mejor en la playa, piscina o… con una fresquita horchata!! Hoy en Agromática hablamos un poco del cultivo de la chufa, con la que se hace esta bebida.

Llevávamos tiempo queriendo hablar de la chufa y hemos decidido hacerlo hoy para Un cultivo muy minoritario en España y en el mundo. Prácticamente la totalidad del cultivo de chufa se centra en la Comunidad Valenciana por su larga tradición en la producción de horchata. Se conocen otros usos de la chufa para alimentación de ganado en algunos países pero poco más. Vamos a meternos un poco en las condiciones y prácticas más habituales en el cultivo de este pequeño tubérculo.

¡¿La chufa mala hierba?!

Si tuviéramos que hablar del género Cyperus nos podríamos pasar días. Son unos cuantos cientos de especies y muchas de ellas tienen algo en común: Son muy persistentes en el terreno y crecen con facilidad consumiendo bastantes recursos, sobre todo si la disponibilidad de agua es abundante. La chufa puede ser una de ellas y por ello, si la cultivas, la ventaja es más que clara, pero si cultivas otra cosa, la presencia de especies del género Cyperus puede ser un problemilla serio de difícil control incluida la chufa.

Características de la chufa

Botánicamente se conoce como Cyperus esculentus L. Es una planta perenne aunque su cultivo en España se hace como anual. Forma rizomas muy delgados que producen, en sus extremos, los tubérculos que aprovechamos para hacer la rica horchata. Así es, la parte que se aprovecha son los tubérculos aunque aparentemente pudiera parecer un fruto seco como una almendra o similar. De hecho en inglés uno de los nombres que tiene es Almendra de tierra (earth almond).

chufa plantaEl tubérculo (la chufa tal y como la conocemos) es del tamaño de una alubia arrugada, aproximadamente de unos 2 cm de largo y aunque su capa externa o epidermis sea de color marrón, su pulpa interior es de color crema, siendo luego el color que adquiere la tan preciada y fresca bebida del verano.

La planta, morfológicamente no tiene mucho atractivo y es muy sencillo confundirla con multitud de especies herbáceas, sobre todo en la parte vegetativa ya que tiene una forma muy común. Hojas lanceoladas de no más de medio metro de largo por medio centímetro de ancho aproximadamente, con una infloresencia en forma de pequeñas espigas amarillas. En España, no llega a fructificar la mayoría de veces por falta de temperatura. Como luego veremos, es de regiones cálidas aunque de registros suaves, no extremos.

Condiciones de cultivo de la chufa

 Empecemos con el clima

Como acabamos de mencionar, es de climas cálidos. De hecho necesita unos 5 meses en los que no haya heladas para que el crecimiento vegetativo se produzca sin problemas. Una de las exigencias para que la formación de tubérculos sea la adecuada, es que las temperaturas se distribuyan de forma paulatina en el tiempo. Conseguimos con esto, el engrosamiento de los tubérculos. Los climas cálidos pero extremos no son buenos. Como datos orientativos, las temperaturas medias deben oscilar entre 12ºC (temperatura mínima para la brotación del tubérculo) y los 25-28ºC, siendo esta última para la cual, la planta detiene su crecimiento vegetativo produciéndose la floración. Los requerimientos de riego son abundantes y por tanto, una humedad ambiental elevada, ayudará enormemente al desarrollo de la planta. La proximidad del mar en la zona levantina hace que este cultivo sea idóneo como es lógico.

El suelo es el gran factor limitante

Las condiciones edáficas son las más peliagudas. El suelo que necesitamos es de gran calidad para un correcto cultivo. En primer lugar suelos sueltos y ligeros. La razón principal es obvia: fácil recolección de los tubérculos. En suelos apelmazados (tirando a limosos, archillosos), se puede perder mucho tubérculo enterrado sin posibilidad de sacarlo y el gasto en recolección es enorme por la gran dificultad. Por ello, los suelos con cierta fracción arenosa son los más adecuados.

A parte de la textura deben estar muy bien nutridos porque la chufa es considerada exigente en consumo de nutrientes. Y por si fuera poco, además necesitamos muy buen drenaje, ausencia de piedras, salinidad nula o prácticamente nula (esto es lo más complicado en el levante) y una capacidad de retención de agua suficiente para permitir una humedad más o menos constante. Sin lugar a duda, todo un quebradero de cabeza. Claro que hablamos del óptimo, que no se nos olvide.

El riego

Otro factor importante es el riego que dependerá en gran medida de las condiciones del suelo. Los meses de verano evidentemente los que más requerimientos hídricos propician. Aún así, se debe mantener un buen nivel de humedad en el suelo durante todo el periodo de cultivo sin llegar a encharcar la zona radicular. La manera de conseguir esto es con riegos frecuentes que permitan una buena asimilación del agua por parte del suelo manteniendo una humedad que se mantenga en los límites de capacidad de campo y punto de marchitez.

Calendario de cultivo

Plantación

Se cultivan los tubérculos entre marzo y mayo (según el clima), cuando las temperaturas empiezan a mejorar sustancialmente después del invierno. La preparación del terreno anterior a la plantación es clave. Caballones bien definidos de unos 20 cm de alto con una separación de 60 cm con una profundidad de siembra de 6-8 cm según datos de la denominación de origen Chufa de Valencia.

Recolección

Lo que más sorprende del cultivo de la chufa es la práctica de la quema antes de recogerla. Para recolectar la chufa, se ha de dejar que la parte aérea se seque del todo y se agoste. Esto ocurre a finales de año (diciembre) época en la que se recolecta. La quema es una práctica habitual que se lleva haciendo años pero no siempre. Hace ya varias generaciones, la agricultura era un sistema de aprovechamiento cíclico porque no había grandes producciones. Se tenía un poco de todo, ganado, cultivos etc. La “paja” de chufa la utilizaban para los tejados de las barracas, como cama para el ganado e incluso para compostar. Actualmente no se encuentra mucha salida a este subproducto y se quema justo antes de la recolección.

La recolección actualmente está completamente mecanizada con una cosechadora que barre cortando el caballón desde abajo y una posterior criba.

Operaciones de lavado, secado y maduración

Posterior a la recolección se produce el curado o maduración en postcosecha. Es lo que le va a dar a la chufa el dulzor y aroma que nos llegará en la futura horchata. En primer lugar se lavan y se separan los tubérculos de las raíces. A continuación viene el secado, extendiendo los tubérculos y moviéndolos con mucha frecuencia para que el secado sea óptimo y no se produzcan apariciones de hongos y pudriciones. Se ha de llegar a una humedad cercana al 10%. Durante todo este proceso de secado (dura meses) se produce una degradación del almidón a azúcares (como una fermentación muy suave), proceso importante para el aroma y sabor final de la horchata que me estoy bebiendo en este instante mientras termino de escribir este artículo. ¡Deliciosa!

chufa quema

Fuente: chufamix.wordpress.com

Para terminar, os dejamos un interesante vídeo donde se explica detalladamente en el vídeo, todo sobre el cultivo de la chufa. Si una imagen vale más que 1.000 palabras, entonces un vídeo… 🙂

Un saludo de Agromática!

Mercanatura

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