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Ficus pumila

Cultivo y cuidados de Ficus pumila. Elegante trepadora

A pesar de que por su nombre podamos imaginar una planta de porte arbóreo y grandes hojas, Ficus pumila es una planta de hojas muy pequeñas, tallos frágiles y trepadora que nada tiene que ver con sus hermanos mayores.

Origen y características de Ficus pumila

Originaria de Asia oriental, en estado silvestre es una planta de sotobosque que crece cubriendo el suelo y trepando por rocas y los troncos de los árboles.

Es una planta perfecta para cubrir paredes, como lo haríamos con la hiedra, o vallas separadoras, sobre todo si están orientadas al norte, también es muy apreciada como planta cubresuelos en jardines o en composiciones con otras plantas. Como planta ornamental tanto de interior como de exterior, queda preciosa en macetas colgantes.

Perteneciente a la familia Moraceae, Ficus pumila es conocida comúnmente como ficus rastrero o ficus trepador y es una planta de hoja perenne bastante rústica.

Las dos variedades más conocidas son la de hoja verde, más común y con hojas en forma de corazón y de un color verde intenso cuando son jóvenes que se va oscureciendo a medida que maduran. La otra variedad tiene también hojas en forma de corazón pero sus bordes son más irregulares y matizados de color blanco.

Sus tallos son flexibles y de crecimiento rápido, se adhieren a casi cualquier tipo de superficie por medio de una especie de diminutos ganchos cuya parte final tiene forma de ventosa. En cuanto comienzan a crecer verticalmente, crean un denso y pesado follaje capaz de cubrir amplias superficies. Sus flores son blanquecinas y muy pequeñas, apenas perceptibles y sin valor ornamental.

Ficus pumila
Variedad bicolor de Ficus pumila

Cultivo y cuidados de Ficus pumila

Al contrario de lo que pueda parecer por su origen tropical, esta planta, cuando se ha aclimatado, es capaz de soportar temperaturas de hasta -5°C, aunque siempre se desarrollará con más facilidad en zonas donde la temperatura oscile entre 16°C y 21°C y siempre con un ambiente húmedo. Aprecia estar a pleno sol o en zonas de semisombra.

Su mantenimiento no es demasiado complicado una vez que la planta ha arraigado, y se da especialmente bien como planta ornamental de interior en macetas colgantes resultando muy decorativa. No obstante, tendremos en cuenta algunas indicaciones según la vayamos a tener en exterior o interior.

Suelo y sustrato

En el exterior no es demasiado exigente en cuanto al tipo de suelo, siempre que sea algo fértil y tenga un buen drenaje, el encharcamiento podría perjudicar sus raíces como en la mayoría de plantas. 

En interior elegiremos un sustrato ligero, a poder ser mezclado con perlita para que mantenga la humedad y tenga un buen drenaje.

Riego

En el exterior es conveniente regarla con regularidad durante su época de crecimiento y en los meses de más calor, evitando que el suelo se seque por completo. Durante el invierno será suficiente regarla cada diez días aproximadamente. Si el ambiente es demasiado seco será conveniente pulverizar las hojas con agua tibia para aportar la humedad ambiental que necesita.

En el interior, al igual que lo hacemos con las de exterior, durante la primavera y el verano deberemos efectuar riegos con regularidad, procurando que el sustrato se mantenga siempre húmedo. En otoño e invierno los reduciremos, aportando la humedad que necesita mediante pulverizaciones.

Abono

Tanto en exterior como en interior, durante la época de crecimiento de la planta (primavera/verano), deberemos aportar los nutrientes necesarios para su óptimo desarrollo. Lo podemos hacer mediante un fertilizante líquido mezclado con el agua de riego una vez al mes en el caso de las plantas de interior y aportando al suelo abono orgánico (guano, estiércol?) o granulado en las plantas que crecen en el exterior.

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Poda

En el exterior, sobre todo cuando usamos esta planta como enredadera en vallas separadoras o de cubremuros, será conveniente, durante su etapa joven, podar las puntas para estimular su crecimiento, una vez arraigada la planta habrá que sanearla cortando las ramas más viejas o las que sobresalen demasiado, así evitaremos que acabe descolgándose por el peso, ya que suele crecer bastante en volumen. También conviene hacer una poda en más profundidad cada dos años.

En el interior se puede podar siempre que se quiera o si nos parece que la planta tiene las ramas demasiado largas, aunque la mejor época es la primavera. Podemos cortar hasta un tercio de su longitud sin dañarla.

Ficus pumila
Ficus pumila como tapizante o cubremuros

Trasplante

El Ficus pumila cultivado en maceta en interiores, requiere un trasplante cada dos años aproximadamente ya que sus raíces acaban llenando la maceta y necesitan una de mayor tamaño para poder seguir desarrollándose. El momento idóneo para realizar el trasplante es en primavera.

Si tenemos algunas plantas pequeñas y queremos plantarlas en el exterior para cubrir algún muro, el primer paso a seguir será trasplantarlas a un contenedor grande hasta que las plantas arraiguen. Una vez desarrolladas ya podremos plantarlas en su ubicación definitiva colocando una guía vertical en la primera etapa de crecimiento.

Multiplicación de Ficus pumila

Para conseguir plantas nuevas a partir de otras, tenemos dos formas de conseguirlo:

Por acodo

Escogeremos un tallo joven y flexible que esté cercano al suelo y lo doblaremos ligeramente, sin cortarlo de la planta original y lo introduciremos o bien directamente en el suelo o en una maceta que colocaremos con sustrato al lado de la planta madre ayudándonos de un alambre fino para que no se mueva. Pasados unos tres meses la nueva planta habrá enraizado y podremos cortarla para trasplantar a una nueva ubicación.

Por esqueje

Es la forma más sencilla de obtener una nueva planta a partir de otra. Para ello tendremos que seleccionar una rama joven y sana de unos 20 centímetros. Cortaremos las hojas de la mitad inferior sin dañar las yemas y dejaremos las hojas que se encuentren en la parte superior para que hagan su función. Plantaremos el tallo en una maceta con un sustrato ligero preferiblemente mezclado con perlita para facilitar un buen drenaje y lo mantendremos regaremos con frecuencia para mantener la humedad. Pasado un tiempo el tallo habrá enraizado y comenzará a desarrollarse la nueva planta.

Foto de portada: Andres Bertens

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