Guía de fertilización y abonado

abonado de las plantas

La fertilización y abonado de las plantas

Llegar a entender cómo funciona la nutrición en las plantas nos da ese plus que termina impulsando el crecimiento de nuestras plantas y salvándolas de algunos problemas como plagas y enfermedades. Es importante saber diferenciar los aportes minerales, así como la respuesta de la planta a su aplicación. Todo esto intentaremos resumirlo en nuestro artículo de hoy. A ver como queda ;). Hoy en Agromática, os contamos un poco y otro poco de la fertilización de las plantas.

¿Cómo se alimentan las plantas?

Para dar una respuesta a esta pregunta tenemos que conocer cómo funciona la fotosíntesis. No hará falta explicarlo porque vosotros conocéis mejor que nadie cómo funciona ;). El resumen se basa en que para llevar a cabo procesos fisiológicos básicos (ya sea, apertura de estomas, floración, fructificación…¡lo que sea!) necesita una serie de elementos indispensables que se aportan con el abonado. Estos los podemos aplicar o bien con compuestos específicos que venden en sacos ya sea en polvo o granulados o en botes si son líquidos, o bien con abonado de compost o estiércol, lo que se conoce como materia orgánica, que tiene un balance más equilibrado de compuestos, sobre todo en microelementos, que iremos conociendo poco a poco.

Estos son los siguientes:

los minerales que necesita una planta en el huertoNutrientes básicos: suponen el 99 % de los minerales que puede aprovechar la planta y entre ellos se encuentran los tres básicos: nitrógeno, fósforo y potasio, de los cuáles hablaremos más adelante. También están incluidos el azufre, el oxígeno, el hidrógeno, el calcio y el magnesio. Las aportaciones de hidrógeno u oxígeno ya se realizan al aplicar otros minerales así que de esos 2 no habrá que preocuparse. ¡Pero de los otros sí!

¿Has oído hablar alguna vez de carencias de calcio, clorosis magnésica o férrica (esta última más seguramente) o de azufre (esta es bastante rara)? 

Micronutrientes: el hierro, el manganeso, zinc, cobre, boro, molibdeno, níquel, cloro, sodio, silicio, cobalto y aluminio. 

Que se consideren como micronutrientes no exime de su aplicación porque en la mayoría de los casos su deficiencia causa problemas grandísimos en la planta.

El abonado nitrogenado

El nitrógeno es el mineral por excelencia en una planta. Interviene en la multiplicación celular y en la formación de aminoácidos, proteínas, enzimas y un largo etcétera.  Su carencia reduce el crecimiento de la planta, vuelve cloróticas las hojas viejas, la planta se marchita y muere.

Valores de absorción de nitrógeno de las hortícolas:

necesidades N cultivos

Fuente: fertilización racional de los cultivos

El abonado fosfatado

El fósforo es un gran componente mineral que estimula el desarrollo de las raíces, favorece el cuajado de los frutos y la floración , controla el gasto energético de la planta y un montón más de funciones específicas y básicas. Una buena dosis de fósforo induce precocidad a la planta, de forma que sus frutos se maduran con mayor rapidez.

Una carencia de fósforo induce a que la planta se debilite, tanto la parte aérea (que nosotros veremos), como las raíces, parte indispensable para la adquisición de nutrientes).

Necesidades P2O5 hortalizas

Fuente: fertilización racional de los cultivos

+ Descubre lo que puede ayudarte en tus cultivos el ácido fosfórico.

El abonado potásico

El potasio está muy relacionado con la fotosíntesis, y ya sabes lo importante que es ¿no?. Produce sobre la planta también mayor resistencia tanto a plagas y enfermedades como sequías, heladas, salinidad, etc.

Cuando a la planta le falta potasio, lo primero que hace es producir frutos muy pequeños, después las hojas se vuelven cloróticas y apuntan hacia arriba (una buena forma de descubrir esta carencia).

necesidades k2o potasio hortalizas

 + Descubre lo que puede aportar a tus cultivos el sulfato potásico.

¡Eeeehh! ¿Esos datos se pueden considerar buenos? Si, si todo el abonado que incorporamos al suelo se asimilara al 100 % la planta, lo cuál, como parece lógico no es así. Aparte de la dosis que la planta extrae de nitrógeno, potasio o fósforo, también hay que incluir las pérdidas por lixiviación o la fijación al suelo, así como la absorción de estos minerales por plantas competidoras. En definitiva, el aprovechamiento no es del 100 % (ya quisiéramos), así que nos toca añadir un poco más de abonado de cada mineral. ¿Cuánto? Te lo decimos ahora mismo:

Fuente: Reche (2008), Cabello y Cabrera (2003) e IFAPA (Almería)

Fuente: Reche (2008), Cabello y Cabrera (2003) e IFAPA (Almería)

 Con esto ya habríamos completado la mayor parte de los requerimientos minerales de nuestras hortalizas y verduras pero…¿qué hay del resto de minerales y micronutrientes?

Cuando aplicamos compost o estiércol, dada la naturaleza de los restos que añadimos a nuestra pila o la alimentación de los animales, se están aportando al suelo, a parte del conocido NPK otros minerales (hierro, manganeso, calcio, boro, etc), que contribuyen a completar las necesidades de la planta. Dichas cantidades vendrán en función de la naturaleza de la materia orgánica.

Cuando se hacen enmiendas minerales, al ser los productos tan específicos, es necesario completar todos los minerales a base de enmiendas, y si en algún momento se nos presenta una carencia mineral, podéis consultarla en nuestro artículo para conocer de dónde viene el problema, o también en el post de deficiencias de las plantas.

El hierro

Todos conocemos la clorosis férricaEl problema viene no porque no haya hierro suficiente en el suelo, si no porque las plantas no pueden absorberlo por inmovilización del mineral. La aplicación de quelatos de hierro siempre se ha considerado una buena estrategia para solucionar a corto plazo los problemas de clorosis férrica, dada su alta estabilidad.

Manganeso, zinc y cobre

A pesar de que la clorosis férrica es mucho más famosa que cualquiera de las deficiencias de estos 3 compuestos, el hierro se encuentra en el suelo en mayor concentración que el manganeso, zinc y cobre. El problema radica también en que se pueden encontrar inmovilidados en el suelo debido a un pH alto, por lo que la solución definitiva radica en cambiar el pH del suelo.

Boro

La forma que tienen los cultivos en el huerto de asimilar el boro es a través del ácido bórico. Aunque las plantas necesiten cantidades muy pequeñas de este mineral, hay veces en que el suelo tiene concentraciones aún más bajas, por lo que se produce la deficiencia de boro. Fíjate como los cultivos ecológicos tienen algo que decir ya que la solución más efectiva para corregir las carencias de este mineral es a través de la aportación de materia orgánica.

Molibdeno

Es bastante raro que se presenten deficiencias de este mineral, debido a que los cultivos lo requieren en muy pequeñas cantidades y porque se tienen que dar unas condiciones especiales en el suelo para que se presente una carencia.

Un pH inferior a 6, es decir, un suelo ácido, seguramente tendrá problemas de carencia de molibdeno. El molibdato amónico o el molibdato sódico aportado al suelo es una buena manera de corregir el problema.

Mercanatura

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