problemas del riego por goteo

7 problemas y soluciones del riego por goteo

Identificación de problemas y soluciones en el riego por goteo

¿Tu instalación de riego por goteo ya no es lo que era? ¿Tienes sectores en el huerto o jardín a los que les llega menos agua que antes? Es muy posible que después de un tiempo tengas goteros obstruidos. Suele ser un problema bastante frecuente en nuestro huerto y de vez en cuando debemos realizar inspecciones para evaluar la instalación. Te ayudamos a identificar esos problemas y darte soluciones.

Es muy posible que al cabo de un tiempo, tu instalación de riego por goteo sufra obturaciones que descompensan tanto la presión de los diferentes puntos del circuito como la cantidad de agua emitida y merman el buen funcionamiento general.

Se riegan unas zonas más que otras y puede que tengamos sectores de nuestro jardín o huerto, sin la hidratación adecuada. Veamos los problemas más comunes de obturación y sus posibles soluciones:

Problemas y soluciones en el riego por goteo

1. Obturación por partículas sólidas

Las mangueras así como los emisores, pueden llegar a acumular una cantidad importante de partículas sólidas al cabo de un tiempo. Debemos quitar las abrazaderas de los finales y dejar correr el agua para que la suciedad salga de las mangueras.

Si en los goteros persiste la obturación debemos quitarlos y lavarlos con agua o aire a presión.

2. Obturación por arena

Si la obturación por arena es frecuente deberás instalar un filtro de arena a la entrada de la instalación. Evitarás problemas y quebraderos de cabeza futuros.

3. Precipitaciones de sales de Fe

Esto no suele ocurrir en instalaciones de riego pequeñas. Si es muy severo habría que tratar con soluciones de ácido nítrico o cambiar el sistema de riego entero. En pequeñas instalaciones a veces es más cara la solución que uno nuevo.

4. Presencia de algas y bacterias

Tampoco va a ocurrir muy a menudo pero si pasara, lo mejor es tener instalado un filtro específico. La otra opción es usar alguicidas, aunque mejor prevenir que curar ¿no?

5. Barro pegado y seco en el emisor

Puede ocurrir que después de una lluvia quede taponado por fuera, por salpicaduras de barro. Con un poco de agua lo solucionaremos. Si la instalación es muy grande podemos hacer un pequeño riego después de la lluvia para eliminarlo antes de que se seque.

6. Sales de calcio

La temida cal. Es sin duda el problema más común en la obturación de sistemas de riego localizado.

Si vives en una zona donde las aguas son muy calizas, es muy posible que sufras este problema.

Hay diversas opciones en el mercado, desde los caros descalcificadores (no recomendable para instalaciones pequeñas y medianas) hasta los imanes a la entrada del circuito que cambian momentáneamente la polaridad de las sales  evitando su cristalización en cierta medida.

Un consejo que te damos en Agromática es que si las mangueras las tienes protegidas del Sol con el acolchado, la cristalización de la cal repentina en el gotero por efecto del calor será mucho menor.

Si el agua que tomamos para el riego por goteo no es de muy buena calidad o está embalsada (mayor riesgo de algas y bacterias), la instalación de filtros de malla, arena o anillas aumentará la vida útil del sistema de riego considerablemente.

También hay que valorar el tamaño y los metros de manguera de la instalación, porque el mantenimiento de los filtros, en ocasiones no resulta barato y habrá que sopesar si cambiar las mangueras y goteros cada 4 o 5 años o invertir en un sistema de filtrado. Tendréis que valorarlo.

En cualquier caso, nosotros recomendaremos siempre que se pueda instalar manguera de riego por exudación. En una pequeña instalación de huerto o jardín e incluso en cultivos de mayor escala, los problemas derivados de la obturación en este tipo de sistema de riego son muy pocos o casi nulos.

Además, los abonos como tal son sales, por lo que también hay que tener especial cuidado con la cantidad que añadimos por riego (para evitar quemaduras y fitotoxicidades), su solubilidad, y su incompatibilidad con otros fertilizantes solubles.

7. Materia orgánica en suspensión

Tanto si se añade por abonadora (ojo, no el compost típico al que estamos acostumbrados, sino aquel que es soluble), como si regamos de pozo o embalse, podemos encontrar todo tipo de materia orgánica. Algas, hongos, bacterias, restos vegetales diminutos. Todo aquello que no ha limpiado el filtro.

¿Cómo evitar las obturaciones en tu sistema de goteo?

En el mercado hay distintos productos, la mayoría de naturaleza ácida, para lograr limpiar todo nuestro sistema. Básicamente podríamos diferenciar entre limpiezas de mantenimiento (aquellas que se hace, por ejemplo, una vez al mes) y limpiezas profundas, donde se aumenta la cantidad de materia ácida y se cierran todos los goteros.

Para eliminar carbonatos, un producto muy usado (y no es caro) suele ser el ácido nítrico. Tiene un pH muy ácido, por lo que viene bien para aquellos terrenos de naturaleza básica.

¿Qué cantidad de ácido nítrico se suele añadir?

Aunque es variable y dependerá de cómo de obturado se tenga la instalación, nos mojamos a recomendar una cantidad de entre 3 y 6 litros por cada metro cúbico y hora de riego.

¡Un momento! ¿Y como sé cuanto es un metro cúbico de agua que pasa por mi tubería?

Muy fácil. Cuenta el número de goteros de tu instalación y su caudal. Si por ejemplo dispones de 250 goteros de 4 L/h, estaríamos hablando de 1 metro cúbico cada hora de riego. Por lo cuál, tendrías que añadir al inyector entre 3 y 6 L.

Limpieza de materia orgánica

Aunque con el ácido nítrico se consigue mucha mejoría en el sistema de riego, también hay otros productos específicos, según la naturaleza del atasco. Por ejemplo, para obturaciones procedentes de cúmulos de materia orgánica se puede añadir hipoclorito sódico, lo que todo el mundo conocemos como lejía. Eso sí, habrá que tener mucho cuidado con la concentración y la cantidad para evitar fitotoxicidades en los cultivos.

 Además, el hipoclorito sódico se puede emplear, a mayores dosis, para combatir un problema emergente de nematodos. Se suele aplicar a razón de 1 litro por cada 1.000 metros cuadrados, teniendo en cuenta siempre el número de goteros que disponemos para evitar fitotoxicidades.

Precauciones a tener en cuenta 

Por último, debéis tener en cuenta las muchas precauciones que hay que tener cuando se manejan productos de esta naturaleza. Tanto el ácido nítrico como el hipoclorito resultan peligrosos y corrosivos, y desprenden gases tóxicos. Para su manipulación es obligatorio el uso de guantes protectores, trajes impermeables, botas, gafas, etc.

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