Los setos. La murallas verdes que nos dan intimidad
En los jardines particulares, siempre que se pueda y se tenga tiempo conviene plantearse poner un seto. Sabemos que dan trabajo, que hay que moldearlos y podarlos, cuidarlos y regarlos… Los setos artificiales son cómodos pero al final se los acaba comiendo el sol y el aspecto de plástico nunca es del todo agradable. Nada como un buen seto de verdad.
Todo jardín que se precie necesita de setos para limitar los espacios y dar algo de intimidad. Un seto es, en toda regla, una muralla viva en continuo crecimiento que nos aleja de las miradas ajenas y del mundanal ruido. Cuesta un poco cuidar de ellos, eso nadie lo niega pero también tienen sus ventajas frente a una triste valla con o sin ese pseudoseto de plástico que delimitará nuestro espacio. El seto natural proporciona algo que la valla no puede. Verdor, frescor y buenas vibraciones en el jardín. Además, un tupido seto quieras que no, amortigua un poco los sonidos más directos que provienen de la calle. No es que sea algo muy notorio pero algo más que una valla hace, sin duda.
Especies de crecimiento rápido o lento
Eso depende de tu paciencia y tus ganas de tener el seto en condiciones cuanto antes. Si no quieres estar con un medio seto durante unos cuantos años, las especies de crecimeinto rápido son ideales. Por contra, tienen la desventaja de que el mantenimiento es algo más costoso en años venideros porque habrá que podar y dar forma más a menudo.
Los pasos básicos para poner un seto en tu jardín
Elegir la distancia de plantación de cada ejemplar
Si plantamos un seto desde cero conviene saber la distancia entre arbusto y arbusto para que luego empasten perfectamente y se consiga una tupidez adecuada. Demasiado separados requerirán más tiempo para que el seto sea continuo. Muy juntos y se «pelearán» por el espacio. Una distancia de unos 50 cm entre arbustos suele ser algo muy común.
La poda es la clave
Las podas dan vigor, hacen que los setos rebroten con más fuerza y por consiguiente conseguerimos tupidez y uniformidad en la espesura vegetal. Se debe podar desde el primer año. Es bueno utilizar un cordel que delimite la altura deseada para nivelarlo y quede en condiciones. Las podas pueden ser dos (en primavera y verano) para conseguir una ramificación más numerosa que nos dará la tupidez deseada. Si dejamos las podas de lado, favorecemos ramificaciones muy gruesas y poco abundantes que no quedan nada bien.
Mi seto ya ha alcanzado la altura y uniformidad deseada
Una vez formado sólo queda mantenerlo y darle forma, tanto por arriba como por los laterales. Cuando pasados los años ya tenemos el seto mullido es hora de jugar y poder darle diferentes acabados en la parte superior. A mí particularmente, me gusta el corte recto y sobrio pero para gustos los colores y formas de podar hay «unas pocas». ¿Te acuerdas de lo que era el arte topiario? Ya hemos hablado un poco de esto en la poda del boj hace unos días que, por cierto, es otra buena muy especie para setos.
¿Qué setos escojo?
Esta es una pregunta muy muy amplia. Los factores a considerar son unos cuantos para elegir bien la especie. Entre ellos:
- Cuadrar la especie con las condiciones climáticas de tu entorno
- Altura deseada del seto
- Ritmo de crecimiento
- Color
- Tamaño del follaje
Te damos dos ejemplos
- La madreselva (Lonicera nitida) es un seto muy bueno para empezar si no se tiene mucha experiencia. Tiene un ritmo de crecimiento muy rápido y el esquejado suele ser sencillo. Soporta una gran cantidad de suelos y climas, incluso algo fríos aunque las heladas severas (-10ºC) no son buenas.
- El tejo común es otro ejemplo de crecimiento rápido aunque no tanto como el anterior. Su resultado final es estupendo. Soporta muy bien las podas severas (equivocaciones…). Como desventaja tiene que es algo más complicado de mantener. Requiere un clima fresco y unas buenas condiciones nutritivas de suelo.
Solo son dos sencillos ejemplos. Lo mejor es que vayas a tu vivero cercano y preguntes, veas y te aconsejen la mejor opción para tí. ¡Hasta la próxima!



