invernadero de jardin

¿Caseta o invernadero de jardín? Veamos la mejor opción

Como horticultores apasionados y blogueros a partes iguales, vamos a analizar un elemento del que nunca hemos hablado en este blog para los jardines y huertos en casa. El invernadero de jardín. Ojo, no confundir con el invernadero de cultivo. Esto es otra cosa muy distinta.  No se trata sólo de un lujo, sino de una inversión que bien planificada puede aportar muchas ventajas realistas para mejorar tus resultados, sobre todo si cultivas hortalizas, plantas delicadas o quieres alargar la temporada.

Al final del artículo incluiremos un modelo de la casa Keter como invernadero de jardín para inciarse en este mundo. Más información sobre Keter

¿Qué es un invernadero de jardín?

Un invernadero de jardín es una estructura –normalmente fija–, con paredes y techo transparentes o translúcidos (cristal, vidrio, policarbonato, plástico reforzado…) y un marco que permite controlar el clima interior: retener calor, filtrar luz, regular ventilación, proteger de heladas, viento o lluvias fuertes

La mejor palabra que lo define es “microclima”. Un ambiente controlado para actividades muy concretas que son esenciales para el huerto y el jardín y que permiten ampliar cultivos, especies y alargar tiempos de cultivo de hortalizas durante más tiempo. Desde luego, si tienes espacio para tener uno, es una opción muy a tener en cuenta. 

Invernadero de jardin de la casa Keter

¿Y qué pasa con la caseta de jardín?

Cuando hablamos de “caseta de jardín” o cobertizo de jardín normalmente nos referimos a una estructura para almacenar herramientas, compost, maquinaria, aperos del huerto y jardín… Las casetas no están diseñadas para el cultivo intensivo de plantas, aunque algunas pueden adaptarse parcialmente. Sus paredes suelen ser opacas, no diseñadas para transmitir tanta luz o retener calor como un invernadero. Están pensadas para guardar herramientas y otros insumos, no para trabajar dentro del espacio destinado.

Así que la gran diferencia está en el propósito:

  • Invernadero → cultivo, luz, control climático, ventilación, transparencia.
  • Caseta → almacenamiento, protección de objetos, opacidad o mínima luz, menos exigencia térmica.

Este cambio de propósito implica una concepción distinta en cuanto a tamaño, forma y principalmente: materiales. Si queremos transparencia para que entre luz, necesitamos cristal o elementos plásticos, necesitamos más altura de trabajo y materiales aislantes contra las inclemencias del tiempo (tano frío como calor). 

Así que, aunque a veces ves “casetas de jardín” que podrían adaptarse como invernaderos, lo ideal es elegir la estructura adecuada al uso que vas a darle.

Típica caseta de jardin.

¿Qué cosas se pueden hacer en un invernadero de jardín?

Si no se te ocurren te dejamos unas cuantas: 

1. Propagar plántulas, esquejes y alargar la temporada

Puedes iniciar semillas más pronto en primavera gracias a la protección del frío; también puedes mantener plantas sensibles que de otra forma no sobrevivirían las heladas. Esto te permite adelantar la temporada pudiendo trasplantar al huerto ya fuera de heladas, plantones mucho más desarrollados, consiguiendo alargar temporada e incluso pudiendo plantar especies que de otra manera no podrías. 

El ejemplo es sencillo. En zonas de montaña pero de veranos calurosos, el calor empieza a aparecer ya por mayo-junio. El tomate suele darse pero muy al final del verano y muchos se quedan sin madurar. En zonas así, un invernadero te permite trasplantar el tomate en mayo ya creciendo desde abril en el invernadero.

2. Cultivar variedades delicadas o fuera de temporada

Muchas hortalizas, hierbas o flores que requieren temperaturas más estables viven mejor dentro de un invernadero. Puedes experimentar con variedades más exóticas, o simplemente obtener cosechas antes o más tarde que al aire libre. Hortícolas que no se darían en tu clima, puede que con un invernadero consigas llevarlas a término.

3. Control del clima y del entorno

Un invernadero permite controlar mejor la luz, la humedad, la ventilación. Puedes proteger de viento fuerte, granizo, lluvia intensa o heladas tardías. En huertos de mucha variedad de hortalizas, con tiempos de germinación distintos y muy variados, el invernadero te ayuda a organizar y proteger aquellos cultivos que tenías pensados hasta el momento del trasplante. Las heladas y los granizos son lo que más arruinan los cultivos de huerto. 

4. Elegir un espacio “manejable” y cómodo de trabajo

Al tener una estructura pero accesible, puedes tener estanterías, mesas de trabajo, bancos de trasplante, macetas, sistemas de riego específicos… es como un pequeño “laboratorio vegetal”. Es luminoso y agradable para trabajar aunque en pleno verano hará demasiado calor si no está bien aislado. Hay que ser muy organizado, eso sí, para poder estar agusto, lo más limpio posible y no caer en el caos típico de las casetas de jardín. 

5. Mejora de la productividad

Esto es la consecuencia de todo lo anterior. Al alargar la temporada y reducir riesgos climáticos, la productividad del huerto puede mejorar. Esto es importante aunque cultives para consumo propio y no para venta. Todos sabemos lo que cuesta físicamente mantener un huerto. Un invernadero bien orientado y bien ventilado puede marcar la diferencia.

Aspectos a evaluar al instalar un invernadero

No podemos “plantar” el invernadero en cualquier sitio. Si tenemos opción es muy recomendable estudiar bien tu entorno, zonas de sol, de sombra, protegidas por la casa u otros árboles, orientación… 

  1. Ubicación y orientación: Evita sombra de árboles grandes, sitúalo con buena exposición solar (normalmente lado sur o sureste). 
  2. Materiales de estructura y cobertura: El policarbonato, el vidrio, las resinas traslúcidas… cada uno tiene ventajas.  Elige el material más o menos aislante que mejor te convenga según tu clima y situación.
  3. Ventilación y regulación térmica: Muy importante para evitar sobrecalentamientos en verano, o condensación en invierno.
  4. Tamaño suficiente: Para plantar, trabajar, pasar por dentro cómodamente. Lo mínimos que se recomiendo son unos 4-5 m2. De ahí en adelante. Aunque el coste es superior cuantos más metros evidentemente.
  5. Base o cimentación nivelada: Necesario para que la estructura quede estable y con buen drenaje.
  6. Accesorios útiles: Estanterías, bancos de trabajo, riego automático, ventiladores, sombreados… dependiendo del grado de uso. Esto ya depende del espacio, tus pretensiones y hasta dónde quiéras llegar. 
  7. Mantenimiento: Aunque un buen invernadero requiere menos mantenimiento que una estructura abierta, habrá limpieza, control de plagas, revisión de juntas, etc.

¿El precio puede ser un problema?

Los materiales de un invernadero de jardín deben ser indiscutiblemente mejores que los de una caseta de jardín u otra estructura. Esto hace que no sean tan baratos como uno cabría esperar. Los hay de varios miles de euros si son buenos estructuralmente, tienen cristal, buena ventilación y materiales aislantes en sus paramentos y techo. 

Por ello creemos que este invernadero de jardín es una opción justa en tamaño y alta en calidad para contener el precio en un rango muy admisible.

Características:

  • Medidas externas: 190 cm de ancho × 244 cm de profundidad × 221 cm de altura. Esto da aproximadamente 4,5 m² de superficie.  Bien, entra dentro del mínimo propuesto para poder trabajar cómodamente. 
  • Altura interna de 212cm. Suficiente para estar cómodo dentro y plantar variedades entutoradas altas dentro. 
  • Fabricada en resina que imita la madera, paneles de doble pared y estructura reforzada metálica. La parte metálica refuerza estructuralmente el invernadero y la doble pared permite un cierto aislamiento. Bien en este puntoh también por la doble pared.
  • Buen acabado, resistente a la climatología, sin necesidad de mantenimiento intensivo.
  • Buen ancho de puertas y altura que permite moverse cómodamente dentro.
  • Tiene ventanas laterales fijas y frontales con apertura para poder generar ambientes controlados y aireados. 

La conclusión de Agromática

Si tuviera que puntuarlo: lo consideraría una opción interesante para jardineros y horticultores aficionados que desean dar el salto a un espacio más estructurado de cultivo, pero no como un invernadero “profesional” de alta transmisión de luz. Si tu objetivo es plantar mucho, maximizar producción o cultivar especies muy exigentes en luz, quizá elegiría un invernadero con paredes de policarbonato transparente. Pero para la mayoría de huertos domésticos y jardineros que quieren mejorar su organización, prolongar la temporada y proteger plantas, este modelo cumple muy bien.

Además, el hecho de que sea “tipo caseta” le da versatilidad: podrías usar parte para almacenamiento de herramientas y parte para cultivo, si lo organizas internamente. Esto va bien si tu espacio es limitado.

Espero que este post te haya aportado una visión clara y amena sobre los invernaderos de jardín, sus diferencias con las casetas de jardín, sus usos y ventajas.

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