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Crassula arborescens

5 tips para cuidar Crassula arborescens

Las plantas suculentas siempre han llamado la atención a muchos usuarios domésticos y jardineros iniciados, tanto por su aspecto físico como por su rusticidad y bajo mantenimiento. Una de ellas muy conocida y utilizada también como planta de interior es Crassula arborescens, una crasulácea bien adaptada a todo tipo de entornos.

Lo más interesante de esta planta suculenta es la espectacular floración que produce a partir de otoño, mostrando todo su esplendor en pleno invierno, donde la mayoría de plantas suelen parar su crecimiento y reservas fuerzas para la primavera siguiente.

En este artículo te contamos todos los detalles de Crassula arborescens y 5 consejos para cultivarla tanto en el jardín como en macetas.

Características de Crassula arborescens

El género Crassula de plantas crasas alberga más de 600 especies bien diferenciadas y acostumbradas a entornos cálidos y secos. Una de ellas es Crassula arborescens, casi tan conocida como su hermana Crassula ovata, muy cultivada tanto en macetas como en jardines costeros.

Actualmente se cultiva como planta ornamental, y es bastante fácil de encontrar en grandes hipermercados, viveros o tiendas de Home & Garden.

Cultivada en macetas, no suele crecer por encima de los 30 cm. Sin embargo, si la plantamos en un entorno iluminado del jardín, puede superar 1 metro de altura con el paso de los años.

Floración: la florece se produce en otoño (formación inicial de yemas) e invierno. Las flores están formadas por 5 pétalos y sépalos con forma geométrica de estrella, de pequeño tamaño y dispuestas en racimo. Suelen ser de color blanco o rosado.

Morfología: planta arbustiva con forma de árbol (tallo principal y ramificaciones secundarias y terciarias), tipo crasa, de aspecto robusto y con hojas de piel gruesa para evitar la pérdida de agua en entornos muy calurosos.

Origen: Crassula arborescens es una suculenta de origen sudafricano (provincia de Cabo Occidental), extendida actualmente por la mayoría de países de climatología cálida y cultivada tanto en jardín como en macetas en el interior del hogar.  

Crassula arborescens ssp. undulatifolia

Taxonomía

OrdenSaxifragales
FamiliaCrassulaceae
Género Crassula
EspecieCrassula arborescens

Nombres comunes: Crásula, Jade, Árbol del Jade.

Diferencias de Crassula arborescens con Crassula ovata

Ambas plantas son de similares características (porte, tamaño y floración), pero son consideradas plantas diferentes. En algunos casos pueden confundirse si no se tiene referencias de su origen.

Crassula arborescens: hojas verdes ovaladas

Crassula ovata: hojas grisáceas (con tonos azulados) y bordes con tonalidades rojizas.

Crassula arborescens: guía de cultivo y cuidados

1. Ubicación y clima

La mayoría de plantas suculentas, como es el caso de Crassula arborescens, suelen crecer en ambientes secos, cálidos y, a menudo, costeros. Suelen ser especies resistentes, adaptadas a conservar el agua en su epidermis gruesa.

Se cultiva con facilidad en la zona mediterránea y países cálidos, cerca de la costa. También se puede cultivar en macetas y condiciones de interior para zonas de temperatura más gélida.

Temperatura ideal:  rango óptimo entre los 18 ºC y los 25 ºC. Tiene bastante resistencia al frío, aunque detiene su crecimiento y puede afectar a la floración (en invierno), por ser la parte más sensible de la planta.

Iluminación: cultivar a pleno Sol, y si es cultivada en macetas, ubicar en la zona más iluminada de la casa, cerca de ventanas.

Humedad ambiental: entornos cálidos y ambientes secos, normalmente por debajo de 60% HR. Se adapta bien a zonas costeras con brisa marina y tiene buena resistencia a la salinidad.

2. Tipo de suelo y sustrato

Suelo del jardín

La mejor forma de cultivar Crassula arborescens en el jardín es en suelos de textura ligera, como arenososo o limosos. Puede desarrollarse sin problemas tanto en zonas alcalinas (pH>7,5) como en ligeramente ácidas (pH entre 5,5-7).

No soporta suelos arcillosos con gran retención de humedad, siendo necesario disponer de un buen drenaje. Puede crecer en terrenos sin mucha fertilidad y pobres en materia orgánica, aunque su presencia le beneficia.

Sustrato para cultivo en macetas

Cultivado en macetas, Crassula arborescens se desarrollo igualmente en sustratos porosos y bien oxigenados. Por eso es recomendable la mezcla de sustrato universal y algún compuesto con excelente drenaje, como es la fibra de coco, arenas gruesas, vermiculita, akadama, perlita, etc.

La mezcla se suele realizar a partes iguales, 50% de sustrato universal o humus y 50% de cualquier de los sustratos porosos mencionados anteriormente.

3. Riego y abonado

Los riegos de Crassula deben ser ligeros y muy espaciados en el tiempo. Uno de los principales problemas de las suculentas en ambientes domésticos (interior de casa) es el exceso de humedad en el sustrato, causando pudrición de raíz y síntomas derivados de la asfixia radicular y hongo Phytophthora, como tallos marrones y podridos, hojas flácidas con manchas pardas, etc.

En general, cultivado en macetas, Crassula arborescens se riega 1 vez por semana (máximo 2 en condiciones de Sol directo) en primavera y verano y cada 15 días en otoño e invierno. De hecho, una baja humedad en el sustrato favorece la salida de yemas florales y potencia la floración.

Recomendaciones de riego en plantas suculentas: se recomienda comprobar el sustrato con los dedos, introduciéndolo el índice la primera falange. Si notamos algo de humedad, retrasaremos el riego para el siguiente día. Si está prácticamente seco, es momento de regar. Lo recomendable es aportar 1/6 parte del volumen de la maceta, dejando que se libere el agua sobrante por los orificios de la base de la maceta.

En cuanto al abonado, no suele requerir abonos especiales y solo durante la primavera y verano, recuperando nutrientes para una futura floración a inicios de invierno.

Para esta planta, el uso de abono granulado resulta muy cómodo, aportando entre 10-30 gramos por maceta cada 30 días, realizando 2 aplicaciones por campaña. Una fórmula que recomendamos, por ser muy completa, es NPK 12-8-16 o contenidos parecidos.

Si preferimos abonar con fertilizantes líquidos, seguiremos las recomendaciones del fabricante. Soluciones concentradas no deben de aportarse más de 1-1,5 ml/litro de agua. Se aplican de forma general cada 7-15 días a partir de inicios de primavera.

4. Multiplicación de Crassula arborescens

Fuente de información: pepeplana.com

La forma más práctica y sencilla de obtener plantas idénticas de Crassula arborescens es mediante esquejes. Esta planta suculenta es muy sencilla de multiplicar ya que no requiere muchos pasos y suele tener una alta probabilidad de formar nuevas raíces.

Época de esquejado: primavera y verano.

Pasos a seguir:

  • Corta un tallo terminal de 10 cm que contenga varias hojas y tenga buen estado visual (sin grietas, torceduras y un color de hoja verde vivo). Evita seleccionar tallos que haya tenido flores el invierno anterior. Realiza el corte de forma oblicua.
  • Quita los brotes y hojas de la parte inferior del tallo, que será el que genere futuras raíces. Deja 4 a 8 hojas en la parte superior.
  • Prepara una maceta con sustrato universal o mezcla a partes iguales con fibra de coco e hidrátalo hasta que tenga una humedad media o tempero.
  • Unta la base del esqueje con hormonas de enraizamiento (si tuvieras disponible) y plántalo con suavidad en la maceta. También puedes disponer el esqueje en agua durante 4 o 5 días para formar nuevas raíces.
  • Riega con frecuencia para mantener la humedad y ubica la maceta en una zona iluminada pero sin Sol directo.

5. Plagas y enfermedades

Las principales plagas asociadas a las suculentas son las cochinillas, con casos más raros de pulgón y mosca blanca. Si tienes unas cuantas plantas, lo mejor es eliminarlas a mano, con un trapo mojado en jabón o alcohol, frotando con cuidado hasta eliminar todas las hebras blanquecinas de la cochinilla algodonosa.

Las cochinillas más frecuentes son las siguientes:

  • Cochinilla algodonosa: sin caparazón duro y sin movimiento, formado por hebras de color blanco claramente distinguibles en la planta, parecido al algodón.
  • Cochinillas pardas: con caparazón duro, sin movimiento y colores pardos. Clasificados como piojos, serpetas o caparretas.

En casos donde no podamos actuar de manera manual, podemos utilizar fórmulas ecológicas, como jabón potásico o bien recurrir a insecticidas de rápida acción, siendo el más común la materia activa Piriproxifen 10%.

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