Cómo mantener y cuidar tu sistema de riego

La fuerte inversión a la hora de instalar un sistema de riego hace casi obligatorio que tengamos que cuidarlo y nos dure durante muchos años. La dejadez y el uso continuado de fertilizantes provoca obstrucciones, roturas y agrietamientos en el sistema de riego. Te contamos cómo evitar este tipo de situaciones.

 ¿Qué elementos forman un sistema de riego localizado?

Aunque los hay más complicados que otros, un sistema común de riego localizado está formado por los siguientes elementos:

  • Cabezal de riego
  • Red de riego
  • Goteros o aspersores
  • Elementos de control

cabezal en sistema de riego

En el cabezal de riego, el agua se puede obtener de pozos o acuíferos y después se elevan hacia embalses. De esta forma, es posible hacer un tratamiento de aguas para garantizar las mejores condiciones sanitarias.

A menudo, en este tipo de embalses proliferan algas, bacterias y hongos que es necesario eliminar o tratar para que no causen un problema en los cultivos.

A la hora de diseñar la entrada de agua en el embalse, el agua suele caer en forma de cascada. De esta forma se consigue, sin gasto de energía, que el agua se oxigene, ayude en la precipitación del hierro y reduce la proliferación de bacterias ferruginosas.

Otro tipo de gestión de embalses es reducir la entrada de luz en el embalse. Con esto evitamos que aumente la población de organismos que necesitan luz para proliferar. En este aspecto, reducimos la presencia de algas y materia orgánica.

Además, conseguimos reducir la evaporación de agua, que en verano es un problema donde se pierden grandes cantidades de este líquido elemento.

La tubería de salida de agua suele instalarse bastante lejana de la superficie, donde la penetración de la luz es menor.

Colocando dicha salida con cierta profundidad (siempre superior a 50 cm) evitamos que pasen por la canalización algas y otros organismos que viven más en la superficie (en zonas donde hay más luz).

El uso de sulfato de cobre como alguicida

sulfato de cobre en sistema de riego

Un uso común como alguicida, por su bajo coste, es el sulfato de cobre. Una mezcla de azufre y cobre en distintas concentraciones que inhibe el desarrollo de organismos.

El inconveniente que tiene es que hay que controlar muy bien la dosis, pues en ciertas concentraciones puede ser letal para plantas y podemos crear fitotoxicidad.

La dosis a utilizar está entre 0,05 a 4 ppm (mg/L o g/m3). Normalmente se usan 2 gramos por cada metro cúbico de agua. Por tanto, la condición especial para este tipo de tratamiento es cubicar adecuadamente la balsa.  

Ejemplo. Teniendo una balsa con capacidad para 8.000 m3 de agua, la dosis de sulfato de cobre a utilizar es de 16 kg (para 2 ppm). Se suele utilizar el sulfato de cobre pentahidratado, normalmente en piedra por su menor coste.

Ojo. Hay que tener en cuenta la naturaliza de nuestro sistema de riego, sobretodo las tuberías y elementos de unión. El sulfato de cobre ataca el aluminio y afecta a todo tipo de vida, incluido peces.

El uso de permanganato potásico

Permanganato potásico en agua

El permanganato de potasio proporciona un color violeta en el agua que poco a poco se dispersa.

El cobre afecta el desarrollo de bacterias, hongos y algas. Sin embargo, buscando un producto como factor oxidante, estaría el permanganato potásico.

En el mercado podemos encontrar distintas concentraciones y su efectividad se basa en la capacidad que tiene para oxidar el ion permanganato, eliminando olores, destruyendo algas y microorganismos.

La dosis de uso depende de la concentración del permanganato potásico, ya que podemos encontrar productos al 10% y al 50%. El que va al 10% tiene una dosificación que varía de la siguiente manera:

  • Tratamiento de choque: 1-2 L de producto por cada 50 m3 de agua.
  • Tratamiento de mantenimiento: 0,5-1,5 L por cada 50 m3 de agua.

Utilizado para quitar obstrucciones en tuberías y sistemas de riego, se puede utilizar a razón de 2-4 L/ha o bien para 20 m3 de agua.

Es decir, si tenemos 20.000 goteros a 3 L/hora, 60 m3 de agua a la hora, aplicamos entre 2 y 4 litros de permanganato de potasio 10% en un riego de 20 min (20 m3 de agua).

¿Cada cuánto tratar nuestro embalse de riego?

Depende, sobre todo, de la gravedad del problema. Un uso generalizado y común de este producto está en la aplicación de la dosis mencionada cada 10-15 días en verano y cada 45 días en invierno.

Uso del cloro para evitar obstrucciones en la instalación de riego

El cloro es un elemento que elimina bacterias y microorganismos de manera muy eficaz. El problema es que las plantas son sensibles a elevados niveles de este elemento.

Suele utilizarse el hipoclorito sódico (ClONa) para reducir obstrucciones y se puede inyectar sin inconvenientes en el cabezal de riego.

Es conveniente, no obstante, que la inyección se haga antes del equipo de filtrado, de esta forma hacemos que los agregados que se eliminen de las paredes de las tuberías se queden en los filtros.

¿Cuándo aplicar el cloro?

Cuando no tengamos cultivo ni hayamos plantado. Con esto nos evitamos cualquier problema de fitotoxicidad o pérdida de rendimiento en el cultivo.

Muy importante respetar la dosis. Vamos a verlo.

Si queremos prevenir obstrucciones…

  • Cloración continua: 3-5 ppm (mg/L)
  • Cloración intermitente: 10 ppm (mg/L)

Si queremos limpiar una vez se ha producido la obstrucción…

  • Cloración continua: 5-10 ppm (mg/L)
  • Cloración intermitente: 15-50 ppm (mg/L)

Si el tratamiento con hipoclorito sódico es insuficiente y tenemos una gran obstrucción, podemos realizar una aplicación especial por encima de 50 ppm. Es importante que no haya cultivo.

Control del pH en la solución de riego

El pH del agua más la solución fertilizante proporciona un pH final que varía según el tipo de abono que utilicemos.

El agua de riego proporciona un pH inicial que dependerá de la dureza del agua y su contenido en sólidos (como calcio, magnesio, hierro, cloro, sodio, etc. ).

Puedes ver nuestro artículo sobre cómo descifrar un interpretar de agua para ver qué puede contener un agua y cómo clasificarla.

En las recomendaciones técnicas de abonado y riego, se sugiere que el agua que circula por las tuberías esté en un pH entre 5,5 y 6,5. Con esto, reducimos la formación de precipitados, obstrucciones y demás problemas en el sistema de riego.

valores ph elementos

Además, es un pH muy favorable para las plantas, manteniendo un pH confortable para el desarrollo de raíces en el extracto saturado. Reduciremos antagonismos entre elementos, inmovilizados y bloqueos.

El control del pH del agua se hace mediante la inyección de ácido nítrico (¡muy ácido!), usando sulfatos (pH ácido) o ácido fosfórico como fuente de fósforo.

Saludos.

Mercanatura

Leave a Reply

Next ArticleEstiércol en el huerto ecológico